Demonios

Que penoso es no dormir,
cuando pesadillas atraviesan
trayendo historias desconocidas,
con rostros del pasado
los que se convierten
en tormentos inenarrables,
por representar hechos
embebidos en argumentos
demoníacos que se agitan
en tu mente con la sinrazón.

Malos sueños que obligan
a salir de cada uno,
con tu corazón palpitando
veloz y sudor en tu cuerpo.

Con que poco uno se conforma,
huyendo de aquello que aterra
cada noche, al ver la luz del día
Pensando que al volver a dormirte
deberás enfrentar nuevamente,
a esos demonios que bien sabes,
continúan aguardando por ti, siempre.

Prisionero

La fina arena de la playa
en el momento que el sol
del mediodía, le cae sin respiro.
confunde su color en oro,

Tú no te preocupas, tal como
como si fueras demonio encantado
salido de un infierno desconocido,
que uno niega una y otra vez
al ver tus dorados cabellos que caen
hasta tu cintura, dándote esa belleza
que solo estremece y mete miedo.

Miedo a acercarte a ti, ninfa
de engañosa figura humana,
que pretende arrancar mi corazón
para llevárselo lejos y hacer de el
en tu torre encantada, prisionero.

Como huir de ti, si ya al mirarte
me has seducido con tu desenfado.

Insensatez

Brumosa mañana, calles desiertas
frío intenso que hace que la soledad
llegue más intensamente hasta el alma,
preciso instante en que pienso en ella
moviendo mis recuerdos para decirme
una y otra vez, lo que me llevo a perderla.

No saber escuchar, cuando a veces
acompaña más el silencio a lo que te dicen,
que dar una respuesta sin entender
las palabras que te brindan en un mensaje
no de aprobación, solo diciéndote
algo tan simple que se alejara de ti
hoy, mañana o cuando llegue el día
en que se harte de obcecada ceguera.

Y no reaccione, porque solo pensaba en mí
me había enquistado en la costumbre,
de que el mundo giraba a mi alrededor
sin importarme que el mismo era de a dos,
por ello, así pago hoy este dolor infinito.

Tango en Pandemia. ¿Dónde estás Buenos Aires?

Excelente aporte como siempre de Carlos Szwarcer, de una Buenos Aires que nos extraña. Los invito a no perderselo. Gracias Carlos, como siempre con la sensibilidad que te caracteriza.

ESTAMPAS DE BUENOS AIRES

PorCarlos Szwarcer

La Pandemia -entre tantas otras cosas- motiva e inspira para crear, por ejemplo, este bello tango con una letra que pinta a la ciudad desde el lugar de la nostalgia por la vida y el ritmo de una urbe que hoy parece suspendida en el tiempo. Mientras, apenas podemos divisar sus calles casi vacías o la siluetas de sus edificios desde un balcón, nos alienta la esperanza de retornar “en algún momento”, sin condicionamientos,  a la Buenos Aires que amamos.

DÓNDE ESTÁS BUENOS AIRES
Letra: Claudio “Coty” Serfilippo
Música: Cecilia Giménez – Luca Laurito

¿Dónde estás Buenos Aires, dónde estás?

Dónde está Buenos Aires, no te reconozco.
De nuestro balcón veo la esquina, el cordón,
pero no estás, pero no estás.
¿Qué pasa Buenos Aires?,
no hubiera habido así… ningún tango de Troilo,
Manzi, Discepolín, ya lo creo que no, creo que no.
El cielo…

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“Caprichosa”

No te vayas así,
presurosa y enojada
porque no he aceptado
uno de tus caprichos,
te resistes a dejar de ser niña
porque has sabido manipular
a las personas que te han amado.

Tu niñez hace rato dejo de ser,
para transformarte en sensual
mujer adolescente que pretende
tener el mundo a sus pies,
con un simple chasquear de tus dedos.

Te sabes deseada pero te confundes,
los años llegaran y la sensualidad
se convertirá quizás solo en cosmética,
allí será muy tarde para preguntarte
si has valorado el amor que recibiste,
encontrándote sola contigo misma
siendo tu quien escribió su propia vida,
seguramente negando ser la autora.

Cambia…estas a tiempo, no te pierdas
por un mero capricho, el amor que recibes.
Sabe ser humilde, sin declinar tu libertad.

Enséñame ese mundo…

Eres alegría con tu mirada,
proyectas sueños día a día
como si ambos fuéramos
eternos dentro de una vida
finita, pero a la que niegas.

Como detenerte, si cada día
me arrastras a creer en tus deseos,
ilusiones que no podre sacarte
porque es la fuerza y amor intenso
que te lleva a arrastrarme contigo,
y así deberá ser porque si
en alguien confió a ciegas, es en ti.

Me aseguras otro mundo, mas bueno
y como no creerte, tan convencida
estas cuando tus manos toman
mi rostro y me besas hasta
el alma, y yo pretendo sosegar
ante esa tu infinita, inmensa pasión
que no conoce de nones ni de
todo aquello que para ti, no es imposible.

Me rindo, dejo que me lleves
al destino que desees, no me resisto
porque me amas mas de lo deseado,
como perderte a ti, única ilusionista
me has dado el mas puro y sentido amor.

El gran orador

Maravillosa anécdota que nos trae Laura Valeria Cozzo. Muchas gracias a ella!

Mi Jean Cocteau

Otro conferencista -de un tipo completamente diferente- bien deslumbrante, es Jean Cocteau; él no da una conferencia, habla con su público. Y esa charla, nadie conocerá jamás alguien tan brillante. Se no se podría comparar más que con una voz extinta para siempre, la de la condesa de Noailles.

El otro día, Jean Cocteau hablaba hacía dos horas, retenido por ese fuego de artificio de espíritu, sus anécdotas maravillosas, sus imitaciones, nadie soñaba con dejar su lugar, cuando un empleado le trajo un papel al estrado: “¡Disculpen, pero hacía una hora y cuarto que debería haber terminado!”- exclamó él. Pocos conferenciadas pueden permitirse semejante licencia.

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Decídete

Sabes te noto ausente
como si por dentro
algo te preocupara,
ya te he preguntado
otras veces, lo sé
pero es como que
el celeste de tu mirada
nuevamente se colorea
como una obscura tormenta.

Nunca has querido decirme
pero sé que es por él,
que ya jamás a tu vida
podrá volver aunque tú lo desees.

Entiendo tu dolor, veo también
que mi amor no es suficiente,
no puedo compartirte hoy
ni mañana, piénsalo y dime
si estos días se repetirán,
porque de ser así, me alejare
aunque mi corazón estalle
como una copa en mil pedazos.

No puedo amar a alguien,
que pretende compartir
su corazón con quien no está,
al que nunca podré enfrentar
para acompañarte de por vida.

“Ocre”

Ocre reflejado en la laguna
espejo de color oro de los árboles,
que se mecen con la suave brisa
que nos acompaña brevemente.

Ocre, como tu vestido con casaca
marrón, mostrando tu elegancia
si bien sería igual, porque tú en si
eres la perfección misma de lo inigualable.

Tus labios carmín, mordiéndose nerviosos
tus manos entrelazadas con las mías,
gozando de este momento como nunca,
girando nuestras cabezas para mostrar
al mundo, nuestro amor en este beso eterno.

Ceguera

Tarde gris
llovizna persistente,
cielo color plomizo
como el de las almas
con cuentas pendientes,
que aun deambulan
por las calles,
a nadie se ve andando
por la amenaza del miedo,
suben los contagios
los muertos ya son numero,
sin nombre y apellido,

Mañana, día ciento y tres
de aislamiento que será
igual de mayor a la primera.

Grieta sin igual, producto
de la estupidez humana,
que hace tiempo no sabe
unirse por el bien común.

Los a favor
y los anti cuarentena,
la grieta
como en la política,
como en los pañuelos celestes
pro vida
y los otros, los verdes
a favor del aborto y asistencia legal.

País de contradicciones
demasiados claro obscuros,
donde los de siempre abusan
de aquellos que poco tendrán
hoy y hasta el final de sus días

Asomo de Apocalipsis,
de destrucción
en un mundo
que se acerca
a su colapso universal,
por si mismo provocado.