Imposible no amarte (II)

Reías

a carcajadas

y corrías

hacia los médanos,

Ciego de amor,

te perseguía

a sabiendas

que te alcanzaría,

para estrecharnos

en ese abrazo

eterno

sobre la fina arena.

Ay…eterna rebelde

donde estarás, hoy

en que

te necesito tanto.

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