Imposible no amarte… (III)

Vienes?

Me preguntaste

sabiendo

la respuesta.

Cruzamos

nuestras manos

alrededor

de las caderas.

Llegamos al muelle

al atardecer,

porque nos

emocionábamos

al ver caer el sol

sobre

el interminable

océano.

Nos besábamos

en ese lugar aislado,

nuestro lugar

en el mundo,

prohibido

a miradas

indiscretas,

de esas

que tu familia,

cada tanto

enviaba a seguirnos.

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