Seguimos confundidos…

Solo pienso, como parte de un pueblo adolescente” Pero me pregunto:¿ hasta cuando?

Hoy como muchos otros días en que no trabajo; pensé en escribir con la diferencia que jamás lo hice, como hoy me obligo hacerlo. Será quizás mi estado emocional de hombre común, agobiado de la hipocresía por la que unos pocos nos martirizan día a día, con el poder que le da un medio de comunicación sea este gráfico; audiovisual; virtual; etc. etc.

Siempre me he considerado apolítico pero con tendencia socialista, desde aquellos jóvenes años en que en un bar hablábamos en voz baja de nuestros ideales -por el por las dudas- para que no nos chuparan (ser un desaparecido más…).

Vi. partir con tristeza; a jóvenes que como yo tuvieron ideales, pero también a otros que solo estaban anotados en la agenda de alguien. En sentido inverso; sentí tristeza cuando también aquellos que mentían esos ideales atentaron contra el matrimonio del comisario Cardozo, colocando un explosivo debajo de su cama matrimonial (puesta por una compañera de colegio de su hija).

Es una sociedad como la nuestra, que desde aquellos inolvidables años 60;  creíamos que nos envolvía una libertad y paz aun foránea- que permitiría una Argentina mejor; más humana; más consciente de sus posibilidades; más solidaria con el otro…

Pero no; nunca pudimos levantarnos a pesar de ser los actores principales de la sociedad. Las razones se las dejo a los sociólogos y filósofos.

Como hombre común, está en el origen de nuestro ser y en lo influenciables que somos. Nuestro país desde el Génesis ha sido bendecido, pero aun no nos hemos dado cuenta.

Recuerdo con cariño a un profesor de mi carrera en la U.B.A., al que siempre recuerdo, que dedicó 2 horas de su cátedra a enseñarnos a interpretar las editoriales de los periódicos; las razones de las publicaciones en páginas impares (que se leen 2 veces) y aprender a leer entre líneas.  Ese mismo profesor, quien debió exiliarse en Barcelona por solo pensar distinto a fines de los 70; es la contracara de los editoriales de hoy.

Veamos y seamos honestos; quienes juzgan con toda soberbia, -primer pecado capital, larga y reiteradamente que hasta produce hastio-; pretendiendo cómodamente con sus creencias e ideologías a cuestas y que toda prensa posee desde los tiempos de la vieja aldea;  a sabiendas que siempre reportaron a intereses económicos locales transnacionales colaborando desde adentro; pretenden disfrazarse de victimas del gobierno de turno (sea cual fuera, su orientación política).

Me pregunto; como libre pensador si alguno de esos críticos ha tenido que exiliarse por ser contrario al “relato” o “estamos cambiando a la Argentina” como según cada quien lo denomina, de cada lado de la famosa grieta que siempre ha dividido a la Republica Argentina.

Están muy lejos de aquellos, que por pensar distinto debieron enfrentar el oprobio y la amargura del desarraigo, con todo lo que eso conlleva. Me parece escuchar la carcajada de mi recordado profesor de la U.B.A.

Si esto lo ejemplificamos burdamente y solamente como el hombre común que soy; considerando solo las primeras planas de un periódico de los últimos días vemos: jueves “En un año dejaron la escuela pública casi 50.000 alumnos” viernes: “Argentina, el país más caro de la región para comprar tecnología” “Recibió un tiro en la cabeza y vive de milagro” “Ningún inversor ante la incertidumbre de las próximas elecciones, aceptaría aterrizar en el país” sábado: “Dato del Indec: el empleo industrial lleva 18 meses de caída”…y siguen las firmas (SIC).

Es realmente alentador y de pleno optimismo, para el lector del periódico de un grupo que dice vivir por y para la democracia. No niego que enfrentamos problemas, como tampoco que tenemos muchas cuentas pendientes; pero no sería más razonable, contribuir qué atacar sistemáticamente día a día.

No cito a otras de primera plana, ya que me interesa desgranar algunas notas de su interior.

Vuelvo a aclarar, si no lo exprese antes que no tengo filiación política alguna.

SOY apolítico; libre pensador y así me expreso. Sería un necio, negar la corrupción. Pero es un MAL que nos aqueja a todos desde hace décadas. Más aun, desde que el barrigón Bernardino Rivadavia inauguro la “deuda eterna” a través del empréstito inglés, por el cual el Imperio europeo se apropió de la comercialización de toda materia prima del país, para luego vendernos el producto final fabricado en el Reino Unido.

El mundo es corrupto; ¿las razones en nuestro caso? Un pueblo ciego, pancista y cortoplacista, con una ausencia notable de amor por la Argentina. Ergo: 0 nacionalismo.

Razones; no sé. Supongo que es uno de los pocos países de América Latina con una clase media pendular, que sin sustento cívico va hacia donde lo emocional y el controvertido amor-odio, la lleva. He visitado países de la región y es drástica la diferencia de clases; o se es pobre o se es rico. Pero a pesar de ello, el nacionalismo esta extremadamente arraigado.

Seremos un pueblo sin ideales? Que nos contentamos diciendo que la culpa la tiene el otro? Que damos nuestro voto por nuestro estado emocional, o por el solo hecho de que votamos en contra de algo en lugar de saber quién es quién, de los vende humo…

Y en esto tienen que ver y mucho los medios de comunicación; también algunas figuras del espectáculo que especulan con la cercanía de determinado circulo de poder y viceversa. Pero no quiero alejarme del enfoque de mi pensamiento matutino.

En algún momento; me pregunte: por qué motivo una carta de CFK dirigida al presidente de EE.UU. que recuerdo haber leído en Infobae denunciando al coloso del norte hegemónico por su injerencia y lobby en nuestro país a favor de Singer y Cía., que en el periódico rutilante que cite, aparecio como nota en una página par.

Por qué razón y aclaro no ser fan del mismo- atacaban a Víctor Hugo Morales en página impar por que decía “En el Sarmiento mejorado, lo encontré igual de cómodo que cualquier tren de los que voy a tomar en París en los próximos días”. En esto creo que puedo dar una opinión personal por haber tenido la suerte de haber estado en París en varias oportunidades, en que SI, nada tiene que envidiarle ni ayer ni hoy la línea Sarmiento, a cualquier tren de la “ciudad Luz”.

Los mismos historietistas, en lugar de sacar una sonrisa al lector; producen cuadros con tinte político con un sarcasmo y desaliento inédito.

Elogiamos al que tira una bomba mediática con fines destructivos; y quienes deben impartir justicia en cualquier fuero miran para otro lado, o responden a determinados intereses, o están abonados por alguien. Todos como ciudadanos lo sabemos, pero igual miramos para otro lado.

Continuamos haciendo las cosas mal en nuestro hermoso y rico país. Decimos que podemos alimentar a más de 400 millones de personas y tenemos según las estadísticas del Ente estatal, un 34% de pobres y dentro de ellos, un 51% de niños en esa misma condición.

Al igual que todo aquel político, desde un comunero a un legislador; en fin a toda la clase dirigente sea política, judicial, empresarial y sindical, que no han hecho otra cosa que dar continuidad a aquella frase lamentablemente tan  vigente “Mira que será rica la Argentina, que la destruyen de día y renace por la noche”.Estará aún vigente la melodía “No llores por mí Argentina” hasta tanto no nos abstraigamos y tratemos de convertirnos en dueños de nuestros actos y pensamientos. Quizás, algún día sonara el “Soy feliz” de un cantautor venezolano.

Hasta la próxima; aunque no compartan estas reflexiones en voz

2 comentarios sobre “Seguimos confundidos…

  1. Tiempos, donde los valores cívicos y morales se desvalorizan estamos en un siglo donde las personas ya no leen, indiferencia a los problemas políticos, económicos, y sociales. Las culturas están evolucionando tan rápido que nuestras costumbres están desapareciendo. seguimos confundidos por que eso es mejor que revelarse a un sistema opresor que limita la libertad de expresión.

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  2. Sí Mercedes, tienes razón. Sería imposible generar una independencia al estilo “Ghandi”. El mundo se ha globalizado tanto, que el miedo predomina. Pero en lo personal soy de no seguir caminos, sino generar mi propia huella. Quizás los años vividos, me obligan aun hoy a rebelarme de manera constante. Si no salimos como se dice hoy “de la zona de confort”, seguiremos siendo ciudadan@s de segunda. Un cálido saludo.

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