La traición, jamas avisa.

Le había parecido muy largo el día aquel; llego ya cerca de la medianoche
y se dejó caer sobre la silla pesadamente, teniendo en sus manos los sobres quede mala gana había recogido al entrar y que seguramente como era habitual el portero del edificio le habría dejado en su recorrido, por debajo de la puerta.

El portero, el portero que ya le resultaba desagradable; le daba la impresión de que además era un tipo gris y curioso; como metido siempre en la vida de los demás; generando intrigas en ese mundo tan minúsculo y sombrío; tan impersonal como lo eran los habitantes del edificio.

Pensaba y se respondía a si mismo, que el portero solo actuaba así, no solo para la satisfacción propia de una personalidad perversa, creyendo seguramente que los rencores e iras que provocaba en quien lo escuchaba; seguramente generaba en los habitantes de ese enorme edificio, la falsa creencia de que al hombre de los mil oficios y de confianza le podían confesar a diario y sin pudor alguno, sus propias miserias como la de los otros; que podrían ser ciertas o no; pero que al portero (encargado del edificio) le resultaban de suma utilidad ya que se consideraba como un oráculo a quien la mayoría recurría, y así invadiendo la vida de los demás, obtenía no pocas veces una contribución por el más minúsculo favor que alguien le pedía, como solucionar cualquier problema de cualquiera de los departamentos.

Así, lograba su propio reaseguro ya que a todo interlocutor de ocasión lo abrumaba con chismes sobre otros; no siempre ciertos seguramente, pero que lo convertían no solo en la persona que ante un problema la mayoría recurría; sino en alguien a quien “esos secretos” de vidas ajenas suponían para él, esa dulce sensación de poder que creía tener; era la mejor manera de sacar provecho y hacerle creer a cualquier habitante del consorcio, que le eran funcionales dada su importancia para todo aquel; que en que su chata y perversa conciencia disfrutaba de los chismes de pasillos.

De golpe; se preguntó que hacia él, a esa hora y recién llegado al departamento realizando un análisis filosofal del portero o de las personas, que el apenas conocía.

Rumio entre dientes, se levantó bruscamente y busco en el refrigerador esa cerveza; que siempre le aguardaba. Sonó el ruido de la tapa cayendo al piso y un sorbo helado penetro en su garganta seca y sedienta.

Volvió a sentarse y retomo aburrido los sobres; ya sabiendo que como siempre encontraría las facturas a pagar, propagandas sobre cosas que seguramente no compraría jamás; pero no mucho más.

Dejo deslizar entre sus dedos los seis o siete sobres y se extrañó de ver uno sin logo ni sello alguno, de cierto tono amarillo color que por cierto odiaba, escrito su nombre y apellido con una letra cursiva no común de ver en estos días.
Le intrigo; pero más le extraño no ver el remitente; es extraño pensó, y algo sin saberlo lo impulso a observarlo, sin abrirlo.
Habían no sido fáciles esos primeros meses del año, un nuevo trabajo, luego de meses de estar en la nada, haciendo malabares para poder mantenerse, acumulando deudas que recién ahora estaba negociando, con aquellos que con una sonrisa dibujada, cuando lo recibían lo apretaban y con sutiles amenazas de notificar su morosidad en la nueva empresa en la que trabajaba, pretendían siempre algo más fuera de los “reales” gastos administrativos, por comisión o cualquier otro invento, que se les ocurriera.
Se decía a si mismo que no debía perder la calma. Que tarde o temprano se sacaría todo ello de encima.

Movió la cabeza de lado a lado; sin dejar de mirar ese sobre que le resultaba extraño y lo intrigaba, tratando de alejar de su cabeza esa parte negativa de su último año sin trabajo y en consecuencia, sin ingreso alguno.

A pesar de que se esforzaba en no pensar que de los últimos diez años que había trabajado en esa corporación; solo recibió un telegrama de despido y que aún seguía en litigio por esa maldita quiebra, que se llevó consigo más de seis meses de su sueldo a pesar de sus agotadores días de trabajo, a veces sin sábados ni domingos; la bronca e impotencia le consumía ya la poca o nula confianza que mantenía en su reclamo; ya que el abogado que lo representaba tanto a él, como a un grupo de quienes habían sido sus compañeros de trabajo, les había dicho que la habían vaciado poco a poco, imperceptiblemente y lo poco que quedaba lo obligaba a ser realista y esperar que en algún momento, el Juzgado de lo poco que podría recuperarse, consintiera aunque fuera el pago parcial de lo adeudado al personal dejado cesante.

Por eso ya estaba convencido y guardaba cero optimismo por la definición del pleito aquel. Volvió de sus pensamientos enojado consigo mismo; a sabiendas que estaba pretendiendo evitar abrir el sobre, que aún tenía entre sus manos.

Lo miro a trasluz y rompió un borde. Era una sola carilla doblada prolijamente, lo primero que vio al pie fue solo un “disculpa” seguido por el nombre de un tal “Alfredo”.
“Alfredo” se preguntó; quien será no conocía a nadie con ese nombre, y comenzó a leer; no habían pasado más de dos minutos; cuando sus manos comenzaron a sudar y temblar al mismo tiempo.

Se incorporó con furia, y alcanzo a abrir la puerta del dormitorio, ella no estaba, tampoco sus cosas ni sus libros; ni siquiera los pocos souvenires que le había regalado para alegrarla en cualquier ocasión, ya que solo deseaba verla feliz.
Se sentó sobre la cama confundido, y continuo leyendo lo que ella no se había atrevido, y por eso; ese tal “Alfredo” desconocido, era quien se arrogaba el derecho de escribirle de cosas íntimas que solo él y Luz, conocían.

Deje de amarte le decía, quiero otra vida sin rutinas, poder darme un gusto sin tener culpa luego; pase dos maravillosos años contigo a pesar de las situaciones que debimos enfrentar…no quiso seguir leyendo.
Se incorporó, dio otro sorbo a la lata de cerveza y desolado no podía ni quería comprender, como había sido posible que él no lo hubiera percibido. Cuando una relación no funciona, hay avisos se decía: ¿como pude ser tan ciego para no ver nada?

Giró sobre sus pasos y saco otra lata de cerveza; y luego otra; y otra. Mañana es sábado pensó. Quiso olvidar ese día, no quiso hacerse más daño del que ya sentía.

Porque Luz nada le había dicho; o no había tenido la nobleza de conversar con él, de avisarle que era lo que ya no soportaba. Hubiera hecho lo imposible para arreglarlo, pero comprendió que ya era tarde, ni siquiera tenía fuerzas para buscarla.
Además Luz no tenía familia…donde podría buscarla, pensó.

De a poco, fue cayendo en un profundo sueño; el alcohol le había hecho caso…lo ayudo a dormirse tan borracho como un cubo. Aunque no se diera cuenta que continuo repitiendo su nombre, Luz…

El sábado despertó con una tremenda resaca. Con un dolor de cabeza que daba la sensación que le palpitaba, sin parar. No estaba acostumbrado a beber tanto. Se fue al baño y dejo que el agua de la ducha cayera sobre el. No midió ni supo, cuánto tiempo permaneció ahí.

Supo luego ya sintiéndose mejor; que debería haber sido tan grande su borrachera de la noche anterior, que no se dio dado cuenta que cuando fue hacia la ducha seguramente tropezando, saco de lugar la columna del lavatorio.

Sábado pensó? a quien recurro a esta hora de la tarde. Además no conocía a plomero alguno. Supuso que el portero podría solucionarlo; pero no le tenía ninguna simpatía y solo muy ocasionalmente se había cruzado con él; y más que un buen día, no habían intercambiado palabra alguna. Pero el goteo del lavatorio, sumado a lo que arrastraba del día anterior, le martillaba la cabeza. Pensó que no era una buena decisión; pero era la única que tenía.

Salió del departamento y se dirigió al departamento que ocupaba el encargado del edificio. Toco timbre. Otra vez. Le extrañaba que no contestara. Volvió a insistir. Ya se estaba por ir; cuando la puerta se abrió. Un hombre entrecano, le pregunto que necesitaba. Le comento de su problema y que necesitaba hablar con el portero.

El hombre lo miró sorprendido y le dijo- ¿Quién Alfredo?

Quedo perplejo. El portero se llamaba Alfredo?

-Sí le contesto, no está?-

Nuevamente con cara de asombro; el otro hombre le contesto:

– Como Ud. no sabe lo que ya conoce todo el edificio- Alfredo se fue ayer.
Yo que era el suplente; seré quien lo va a reemplazar. Mire Alfredo, a su edad se enamoró de una chica mucho más joven que él, de este mismo edificio y decidió irse a su pueblo con ella, para casarse parece…

Creyó estar perdiendo la razón y el equilibrio. Le dio la sensación de que se caía; pero no.

No eran las cervezas de la noche anterior. Era algo mucho peor. Se quedó sin palabras; solo le dijo -gracias- al hombre que continuaba mirándolo extrañado y volvió a su departamento, más confundido que antes.

2 comentarios sobre “La traición, jamas avisa.

  1. Tremenda historia.
    He escuchado tantas cosas del por que? una mujer deja a un hombre y viceversa creo que quien descuida su casa tendrá consecuencias pero bueno también creo que no es la salida engañar o traicionar es mejor decir de frente lo que sientes y lo que ya no quieres. Pero bueno cada persona es un mundo.

    Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquéllo que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer. “Brida” (1990), Paulo Coelho
    Quisiera tener un jardín, una casita, hierba, animales, libros, cuadros, música. Y sacar de todo esto lo que quiero escribir; expresar todas estas cosas… Quiero vivir la vida cálida, anhelante, viva, tener raíces en la vida, aprender, desear, saber, sentir, pensar, actuar, eso es lo que quiero, a donde debo tratar de llegar.🙏🙈💙✨
    Katherine Mansfield

    coincido con la segunda frase, pero el amor no se elige. Alguna vez me dijieron que yo era muy despistada jajajaja y no me doy cuenta de que a lo mejor he tenido al amor cerca de mi. Pero ya me acostumbre a estar sola y disfruto de mi espacio. Lo único que no me gusta es que cuando voy a un viaje si me gustaría compartir con alguien mis ocurrencias. Pero aun así me divierto y disfruto mis viajes.

    Sabes Danny tus historias son bonitas. Aunque me digas que no eres un escritor, eres bueno a mi en lo personal me gusta lo que escribes te agradezco me compartas….aquí tienes una fans.🙏💜🎇

    ________________________________

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  2. Maravillosa y auténtica, Mercedes!! Ademas de agradecerte de que te haya resultado bueno este cuento corto; te pido el favor de que te conviertas en mi lectora preferida y mas aguda crítica; que es lo mejor que uno puede recibir en lo que hace, para descubrir aquello que no observa y que el lector (o lectora en tu caso) percibe desde si mism@. En cuanto a los viajes, también los realizo en solitario y no me siento nada mal; por el contrario el libre albedrío es solo mio (quizás…un poco egoísta, no?). El deseo de un muy buen fin de semana. Un cálido saludo.

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