¿Donde estás?

Vago
por la noche
en calles
encendidas
de miseria
y hambre extremo.

Es una rutina
que hago,
desde hace
cinco años.

Llevo
en mi mochila
lo mismo,
que he hecho
para mí cena.

Ahora
en la calle,
me siento
con ellos,
pequeños, sucios,
diminutos, inocentes.

Pero quizás,
pronto pierdan
la inocencia.

Les invento
historias de
duendes
y princesas.
Lo hago
para distraerlos
y olvidar,
que hoy
la comida
ha sido escasa.

Niños del mundo,
desvalidos,
hambrientos,
en mi país,
se ven
por decenas,
de día, de noche
a cualquier hora
y en cualquier
lugar.

Presas fáciles
para la trata,
la droga, el abuso
por obra
de mentes vacías,
que me dan asco.

Son muchos
que al igual
que yo,
intentan
lo mismo
pero no alcanza.

Dime, amigo
o amiga.
Hasta cuando,
solo te
compadecerás
por compromiso.

Cuando saldrás,
de tu zona
de confort,
que es ilusión
tal cual
nube de humo
que se disipa.

Si nada
seguirás haciendo
por nadie,
es que
para ti
solo importas tú.

Sabes,
la antesala,
te aguarda.
Ten paciencia.

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