Pensar en el otro…

Un pequeño
grano de arena,
en un desierto
inhóspito,
es lo que hoy
dejo cada día.

Mis errores
de juventud,
han dado
en esta madurez,
la verdadera
importancia
de las cosas,
aún
las más pequeñas.

Son solo ellas,
las que alegría
me brindan.

La sonrisa
de un niño,
las caricias
a un anciano.

La misericordia
con los más pobres…

Es medianoche,
estoy cansado
el día me resultó
agotador.

Pienso en la fe
y la fuerza
que ha puesto
Dios en mí,
para convencer
a los demás
de lo que es
ser misericordioso.

A veces
tengo intención
de abandonar,
me siento
demasiado solo,
en esto
que parece
una epopeya
y debería
ser
una rutina
contra
la indiferencia,
el odio, el maltrato,
la soberbia
de la gente.

Solo
por quien creo,
continuo…
colocando
ese grano de arena,
tratando
de mostrarles
a los otros,
el camino.

Y que sí,
de lo contrario,
podrían
de no hacerlo,
verse en
el mismo espejo
de la desesperanza.

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