Impunidad

La rigidez de mi cuerpo, era la alarma que se disparaba, cuando algo imprevisto, me sucedía.

Mi tensión era extrema, cuando escuche el ruido de una llave, en la cerradura. Me levanté como un rayo del sillón.
Antes de apagar la luz, tome el atizador de fuego del hogar, era lo que más cerca tenia.

Aguarde; mis manos sudaban. Al abrirse la puerta, en la oscuridad pude apenas, divisar dos cuerpos.
Sentí un tenue murmullo, en qué uno de ellos, le decía al otro. “Este no es, debe ser el de al lado”.

En minutos salieron, no sin antes, poner de nuevo llave a la puerta. Muy extraño. Respire profundo, intente relajarme. Encendí las luces, tome de nuevo el libro que estaba leyendo, aún consternado.

De golpe, dos ruidos secos, que de la pared del departamento de al lado, parecieron provenir. Luego, silencio…Sabia que la mujer ya mayor que vivía al lado, tenía un buen pasar, pero no era ostentosa y si, muy agradable. Nos encontrábamos a veces en el pasillo del piso y conversábamos amablemente, ella siempre me decía que era una fanática meló mana y disfrutaba con ello.

Escuche pasos apresurados por el corredor. Aguarde no más de cinco minutos y salí. La puerta abierta, un desorden total al entrar, encontré como también a la pobre anciana, con una flor, color rojo púrpura en su pecho.

Un nuevo robo, seguido de muerte en Buenos Aires. Lo que vendría era imaginable, llamar al 911, la policía, la científica, huellas, testimonios, para terminar en la puerta giratoria si el o los asesinos eran aprehendidos. Justicia garantista, como pocas, la argentina.

Los procesos interminables, las argucias y el disloque moral de quienes defienden al criminal, y negocian beneficios bajo sobre.
La corrupción, es un cáncer que se ramifica, como metástasis en la sociedad, que solo atina a realizar una o unas “marchitas”, en donde lo mediático prevalece. Los culpables, como otros, se estarán ya riendo en las sombras.

Otro anciano, ha sido asesinado brutalmente en la ciudad. Los medios amarillos tendrán su noticia, con morbosa amplitud y seguramente detalles ” falsos”, como siempre. La impunidad; está dirigiéndose sin siquiera sigilo, hacia la próxima víctima… En los últimos dos años de los casi 250 asesinatos; casi 60 fueron de ancianos indefensos que vivían en soledad.

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