Hechicera

Te amo
no solo
por tu belleza,
de la que
hasta
cualquiera
extrañamente
en el barrio,
teme.

Quizás,
porque eres
ángel y demonio,
al
mismo tiempo.

Con tus ojos
color azabache
separando
las almas
de los cuerpos.

Pero no.
Son tus
palabras sensibles,
adorables,
no propias
de hechicera
ni de embrujo,
las que
me dan sosiego.

Tu interior mágico
es mucho más
que tu belleza.
Por eso
no temo,
te sigo
donde vayas,
como fiel
escudero
con su reina.

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