Rescate

Bajaste del coche
dejando un portazo
detrás de ti.

Eres muy sanguínea
lo sabes,
todo aquello
que suele
contradecirte,
te transforma.

Baja la soberbia,
ámame con simpleza
como creo yo, hacerlo.

Te seguí,
caminabas
moviendo tus caderas.
Era un lugar
en donde,
no existían santos,
ni devoto alguno.

Te cerraron el paso,
aparecieron
sin aviso.

Diste
vuelta tu cara
sabías que te seguía.

Tus ojos
reclamaban
ayuda.
quisiste probarme,
entonces
no tuve opción.

Te rescaté
pude no hacerlo,
pero era traicionar
este loco amor,
por el que
no puedo respirar,
cada vez
que te marchas.

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