Efímero

Amor adolescente
dulce tormento.
En una
Noche Buena,
en tu cuerpo
sediento
de niña buena,
fue que
te bese
hasta el alma,
sin atadura
alguna.

Nos prometimos
amor eterno.
Otro fue el destino,
viajaste lejos
por un lustro.

Nos escribimos,
con el mismo
sentimiento.

Y al regresar,
ya no eras
la misma,
otra a la
que la vida
cambio
sin vueltas.

No dude, tuve
que irme rápido
y enviarte
ese ramo
de rosas rojas,
por lo que fue.

Fue mi deseo
preservar
nuestra historia
de amor primero,
no quise
dañar
aquel amor
adolescente que
en otro tiempo,
creímos para siempre.

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