Y ahora…tiempo.

Lluvia torrencial,
como lágrimas
del cielo,
al igual
que aquellas,
que lavan
tu pálido rostro
endurecido.
.
Sabes que no volverá
y lo has perdido
para siempre.

Tienes ganas
de llamarlo,
pero puede más
tu orgullo.

Y sabes
que te lo previne,
amor y orgullo
no se acoplan
para siempre.

Acostúmbrate,
respira soledad
por el tiempo
que demande…

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