¿Y después, qué?

Tinieblas
construí,
para que
me ocultaran
durante
largo tiempo,
para no saber
quien era
en realidad,
por temor
a encontrar
dentro de mí,
al pequeño ser deleznable
que cada uno
lleva consigo.

Conciencia ciega,
inexistente
en años juveniles,
que abruptamente
aparece y exige,
una rendición
de cuentas.

Solo algún
que otro pecado,
no he cometido.
Pero sí he caído
en tantos otros,
desconocidos.

Los personajes
cohabitan
en la misma persona,
pretenda quien sea
negar su propia realidad.

No hay que temer
el castigo, si lo hubiera.
En mi caso, soy consciente
de mi tabla del debe
y del haber.
¿Y tú?

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