Es tiempo

Estoy desfalleciendo y no porque la mítica y obscura figura, golpee mi puerta.
Sólo El o el Universo sabe, cuál será mi hora de partida.
Pero siempre, estaré regresando.
Pero el corazón late ya sin prisa, como agobiado de tanto ajetreo.
Ni siquiera me interesa escuchar ¿el cómo estás?
Porque reaviva el fuego interior que no se apaga, intente como lo intente.
Quizás la soledad en ese nuevo lugar, me permita encontrar la respuesta tan ansiada.
Es un camino de ida que por lo pequeño, me debe permitir confiar de nuevo.
Para encontrar ese nuevo amor y sabiendo que no será reemplazo del que se fue.
Será mejor.
Porque a ambos, nos deberá brindar la simple armonía de una melodía, con un director con sus sentidos a pleno, para evitar que no existan notas altisonantes y que los ejecutantes no olviden ni una minúscula parte de su partitura.
La vida en círculos, cuando comienzas lo haces con toda la prisa que tu voracidad juvenil te demanda.
Ya a los treinta, comienzas a mirar a los otros de una manera que te sorprende.
Y a estos años, ves mucho más allá del horizonte. Por eso, te haces tan exigente.

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