Dicha

No he podido dejar de andar y mirar
la casa vacía, desnuda de lo corpóreo
y plenas de almas del pasado,
que corren y dan vuelta, una y otra vez
a mi alrededor, con risas tan cercanas.

Que maravilloso resulta escucharlas,
al acompañarme en esta soledad que no daña,
que me place a seguir viviendo, para solo ser feliz
en cualquiera de sus múltiples estados.

He tenido la dicha, de ser un optimista de la vida.
Amar y ser amado. Enfrentarme a las injusticias.
Y tener para el ego, mis pequeñas victorias.
Pero no un ego suicida, solo uno solidario y generoso.

Pero aún me siento en el piso como niño fui,
esperando ese abrazo que llegará, aunque no lo perciba.

3 comentarios sobre “Dicha

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