Inmigración y Barbarie.

Diosa de mi vida, estrella fugaz que cada día pasas por mi ventana, dejándome besos luminosos. Ya debo dejarte, ya comienzo mi caminata nocturna visitando a los “sin techo” de mi ciudad, hoy por ejemplo he llenado mi mochila de golosinas, para escuchar las risas de los niños.
Sus padres, no. Prefieren que hable con ellos. Uno más entre la miseria más extrema, que otros provocan sin darle asco alguno, solo los llaman “los invisibles”
porque mis amigos se niegan a ser trasladados a refugios en donde los separan, los maltratan, sufren robos recurrentes, ni hay quien les ponga un oído amigo.
El entretejido social de mi ciudad, se viene desgarrando desde hace décadas, hay muchas ONG que valientemente y con esfuerzo; se ocupan de Norte a Sur, de Este a Oeste, pero no alcanza. Con el hambre, no se puede.
Además los inmigrantes limítrofes que se suman; que negando de mi parte cualquier sentimiento de xenofobia, reciben planes sociales, pagados por quienes contribuimos día a día con nuestros impuestos. Se dice, que dejando afuera a los jubilados y pensionados del sistema, hay entre cinco y siete millones de subsidios, de los cuales el 50 % lo reciben extranjeros.
Que problema ocasionaríamos a nuestro hermano Paraguay, si les enviamos a los 2 millones de residentes de esa nacionalidad, de regreso a su país. Paraguay dejaría de crecer a una tasa del 4,2% con un desempleo del 6,2%. Obviamente dicho país, quebraría.

Pero el otro extremo, quien trabajaría en nuestra más que alicaída industria de la construcción, que ocho personas que trabajan en una obra en construcción el 90% es de esa nacionalidad.

O citando a Bolivia, crecimiento del 4,3%-desempleo del 4,27%. Residen en nuestro país 450.000 según el censo de hace casi 10 años. Hoy deben ser un millón de almas. Al llegar a nuestro país tomaron fundamentalmente dos caminos, ser la mano de obra esclava de los coreanos del sur, llegados con algunos miles de dólares y dedicados a la industria textil-una de las mayores de empleo informal- Luego ellos mismos, ocupando ilegalmente viviendas, organizaron su sistema de trabajo, colocaron talleres también ilegales e hicieron llegar al país a otros connacionales o de otros lugares. Además en los últimos años, en la ciudad de Buenos Aires instalaron verdulerías, locales mínimos en donde vivían hacinados con sus hijos recién nacidos, hasta que dejaron de comprarle al Mercado Central, comenzaron a adquirir hectáreas en el sur de Buenos Aires principalmente y comenzaron a cultivarlas, transformándose en proveedores y clientes al mismo tiempo.

Esto provoca una continua inmigración por goteo cada año, que impacta en todos los órdenes sociales. Si nos decidiéramos cambiar el Preámbulo de nuestra Carta Magna, e hiciéramos lo mismo con Paraguay, Bolivia decantaría en una caída estrepitosa de su economía con la consecuente explosión social.
¿Pero claro, si ello sucediera donde compraríamos las frutas y verduras? Y sin obviar un detalle, todo lo que les comente es economía informal sin pago de tributo alguno, que alcanza casi el 50% de nuestro PBI.
Como pretendemos poseer la excelencia que hemos tenido, en materia de Salud y Educación Pública si con sus condiciones de gratuidad, finalizan convirtiéndose en una pésima Educación Pública e igual condición en los Hospitales Nacionales y Provinciales.

Aun nuestra Universidad de Buenos Aires, considerada en primer lugar en el mundo iberoamericano, recibe miles de estudiantes de países del cono sur de manera gratuita, son servicios de extrema calidad profesional.

Ahora bien, si sabemos que no existe reciprocidad con esos países -tenemos el caso de un turista argentino enfermo en Bolivia, que nuestro consulado debió rescatar y trasladar a nuestro país para ser atendido- por carecer de los medios económicos necesarios, para ser atendido por el sistema del país del Altiplano.
Ah…y además de nuestros hermanos latinoamericanos, los venezolanos que por distancia, generalmente han arribado en vuelos aéreos de línea y luchan para que les revaliden sus títulos universitarios, para poder ejercer desde Medicina hasta Derecho.

Pero mientras tanto, viven mejor en un país como el nuestro con casi el 40% de pobreza.

Ni hablar de los Senegaleses, primos de aquellos que veía caminando a la madrugada por la Plaza San Marcos en Venecia, hace unos años ofreciendo carteras o lo que fuera. Hoy son producto del tráfico humano que como esclavos se dedican a la venta de anteojos o bijouterie, y suman ya unos seis mil.
Entonces cabría preguntarnos, donde están los argentinos, que deberían ser absorbidos por la industria de la construcción. Donde también están aquellos que deberían cultivar la tierra en un país, que si uno quisiera podría auto abastecerse así mismo (ver artículos sobre huertas en terraza en la propia ciudad de Buenos Aires).

Me queda un interrogante luego de todo esto, y creo suponer la respuesta que es que no hacen nada y son en su mayoría funcionales-pendulares a las fuerzas de una dirigencia política, sindical, empresaria, judicial, social, eclesiástica; profundamente corrupta y apátrida.
Si herí susceptibilidades lo lamento…recuerden todo pueblo tiene el gobierno que se merece. Y a quien le agrade vivir de rodillas, gastando el pantalón o lastimándose las mismas, forma parte de una antigua letra de tango de buen arraigo popular como lo es el siempre “Cambalache” del genio de Discepolo.

Un comentario sobre “Inmigración y Barbarie.

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