Ave Feníx

Llegue al punto de encuentro,
a mi espalda el aeropuerto
de frente el marrón
del Río de La Plata.

Falta apenas treinta minutos
para que el avión arribe, y pensaba
como estaría luego de diez años
de no verla, mantendría esa esbeltez
admirada por todos quienes
nos encontrábamos en el club
los fines de semana, compromiso
ineludible para navegar en los veleros.

Levantando anclas, soltando las velas
nos animábamos en cruzar el charco
y llegar a Carmelo, del Uruguay hermano.

Ahí fue como conocí a Claudia,
hermana de “Fer” amigo de la Facultad.
Me deslumbró a primera vista,
pero me sorprendí cuando ello, fue reciproco.

Pegamos la mejor de las ondas,
desde la primera noche, en que salimos
luego no nos separamos y convivimos
por dos años en un loft de San Telmo.

Pero su carrera finalizaba, y seguiría
un doctorado en Francia.
No podía acompañarla, me había recibido
hacía apenas seis meses
y me contrataron en una Consultoría.

Nos habíamos jurado amor eterno,
que quedó truncado, por esas vidas propias.
Sé que ella se graduó con honores,
se radicó en París, tuvo un par de parejas
pero las raíces afloraron y ahora, pegaba la vuelta.
A minutos de llegar, ansioso por el esperado encuentro.

Por mi parte, tuve una novia
con la que conviví tres años,
pero no duró. Fue mi culpa.
Siempre la comparaba con Claudia.

Vibro mi celular, era ella avisándome
de que el avión había hecho pista,
llegaba de Montevideo, donde ahora
vivía “Fer” con su esposa y dos niñas.

Acerque mi auto a la zona de arribos,
no habían pasaron ni tres minutos
cuando me llamo y me dijo
estoy saliendo…

Como explico que a pesar
de haber corrido los años,
nos entrelazamos ante todo el que pasaba,
en un abrazo interminable de amantes
como aquellos, que nos dábamos
oliendo cada uno, la piel del otro.

Aquello de cuando cenizas quedan,
fue lo más adecuado para el fuego,
de ese único e irrepetible momento.

Le abrí la puerta y la ayudé a ingresar al auto
una vez adentro nos volvimos a besar,
sin pensar que estábamos nuevamente
revalidando aquel pacto de amor eterno.

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