La espera

Como desgasta este hastió,
día a día, minuto a minuto,
como si se llevara a mi corazón roto
a un lugar lejano y sin retorno.

Solo quien ha perdido el amor
por su culpa o la de ambos,
sabe que recorrer nuevamente
los senderos en su búsqueda,
se tornan cada vez más difíciles,
intrincados y ásperos.

Las razones, los tiempos
que hemos pasado juntos,
la inevitable comparación
con otros seres diferentes.

Las mujeres que al igual que uno,
por fracasos o perdidas del ser amado,
construyen a su alrededor
esa rutina de soledad inquebrantable,
inventando actividades que no llenan
más que el solo tiempo que transcurre.

No concibo el amor
como algo propio de una circunstancia,
solo lo puedo comprender
con la juventud de la experiencia,
como esa compañía exquisita,
que debería ser infaltable
en toda vida, hasta el último amarre.

No obstante, sigo mirando el mañana
aguardando a esa mujer,
que más que mostrar sofisticación
y solo vacías apariencias,
sea real en un mundo de engaños,
con la sola adorable intención
de subirse a mi barco, sin exigencias
salvo aquella que nos lleve al intento
único y exclusivo de ser felices.

2 comentarios sobre “La espera

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