Amor adulto

Él, hombre maduro
pero pasional y sanguíneo,
con ese romanticismo
ya casi inexistente 
para esta sociedad nuestra.

Él con su creencia de años
de vida, de encuentros amorosos,
aun sin la libido de juventud
era un ferviente creyente,
que el coito resultaba pleno
solo si la mujer era quien
alcanzaba el clímax y el orgasmo,
antes de convertir él
ese amoroso momento,
en una práctica mecánica
y a su vez, egoísta. 

Ella, siendo casi
de la misma edad,
según dijo que se casó virgen
y declamo ser muy respetuosa
de las formas del amor que debía
ser de dos, y de nadie más.

Él se sorprendió, cuando
siendo un humilde escritor,
recibió la molestia de ella
por lo que había escrito,
algo íntimo, privado, solo de dos.

Ahí comprendió,
el abismo que los separaba
en ese preciso instante.

Para el, jamás existieron tabúes ni prejuicios
porque la libertad
fue el centro de su vida toda.

Solo por el cariño
que a ella le tenía,
se disculpó y prometió
no escribir sobre aquello
que iba transformándose
en enamoramiento.

Están distanciados, ahora.
Ella se tomó unos días
de merecido descanso.
con su familia en el mar.

Él sabe que no podrá traicionarse
asimismo como es, jamás.
Que no tiene porque ya
asfixiarse por algo, que lo daña.

Quizás el cara a cara
del reencuentro,
minimice o amplié
este simple hecho,
de vivir el amor
con diferente intensidad,
importando poco el que dirán.

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