El primer desamor

Iba de un lado a otro,
se le notaba nerviosa
o no sé, es lo que parecía.

También angustiada
los párpados hinchados,
consecuencia seguro
de un mal dormir en la noche.

Empalideció cuando lo vio,
él abrazado a otra mujer.

Se escondió detrás de una columna,
no deseaba ser vista
y comenzó con un llanto convulsivo,
apretando sus dientes
para no hacer ruido alguno.

Como lastima el desamor,
de la persona a la que quieres
desde hace tiempo y con quien
hiciste un pacto de que primara
la verdad ante todo, 
en el juego de la suma y la resta.

Me acerque, como buen entrometido
le toque el hombro,
dio la vuelta y me miro
con sus grandes ojos pardos.

Le dije que si le hacia
bien hablar con alguien,
contará conmigo
qué bien era un extraño, 
podía ser su padre.

Estuvimos tres horas,
de las cuales dos fueron escucharla.
Supo por primera vez
ser engañada burdamente,
y a través de las palabras
que intercambiamos
no curo su herida
que seguramente tardaría
en cicatrizar.

Pero la vi al despedirnos
segura y valorándose a sí misma.
Como que ese hombre
ya fuera cosa de un pasado
que tratara de olvidar.

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