Credulidad estúpida

Me descubriste, mirando entre las cosas
que habías dejado tu sobre la mesa,
expuestas a mi mirada o a la de las niñas.

Sin desearlo, mire lo era inevitable no mirar
tu registro de citas de trabajo, de entrevistas.

Solo algo me llamo la atención, los jueves
de cada semana, la misma hora y el mismo cliente.

Te pregunte de quien se trataba, si era un ejecutivo
de una gran compañía, cuyas compras te permitían
obtener un continuo y preciado beneficio.

Estallaste furiosa preguntándome porque leía tus cosas,
te dije que tú las habías dejado a la vista de cualquiera.

Jamás pensé, crédulo que reaccionarias de esa manera.

Fue solo la punta de un ovillo, tan largo como tu traición.

Aún seguimos discutiendo las visitas de las niñas,
fin de semana por medio, a mi nueva casa.

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