Conflicto en las interrelaciones humanas

El conflicto es esencialmente humano y tiene generalmente sus razones en la falta de escucha del receptor ante las demandas –en cualquiera de sus formas- del emisor. Como ejemplo puedo citar a la reunión del consorcio de propietarios de un edificio auto administrado, ya que cuenta solamente con quince propietarios. 
En el último año; las acciones judiciales llevadas a cabo por un copropietario discapacitado, contra el consorcio para que este llevara a cabo la modificación de la entrada, construyendo una rampa para personas con capacidades limitadas como el caso citado, finalizo con un fallo favorable para el demandante. 
Ora bien, según la opinión de los copropietarios – personas mayores de 70 años, en general- el sujeto que reclama es un psicópata desatado que ha realizado acciones contra la moral y el respeto, hacia todos aquellos asistentes en la reunión que en nuestro país, es convocada por el Administrador y llamada “Asamblea Extraordinaria”, con la orden del día de los temas a tratar. La toma de conocimiento de los costos que deberán asumirse, produjo una catarata de gritos e insultos irre producibles, contra la persona que demando por su discapacidad, ausente obviamente como tantas veces en esta Asamblea.
Pero he te aquí, que mi departamento sito en la planta baja del edificio -lugar de transito “ya que habito en él hace poco más de un año, antes era mi madre quien lo ocupaba”- sufrió antes de vivir en el mismo, un anegamiento por rotura de un caño en el piso superior con todas las consecuencias que ello provoco oportunamente; desde todos los cielorasos con manchas de humedad, hasta el óxido atacando los marcos de las puertas anteriores, pudriendo los mismos.
Obviamente en aquel entonces reclame a los ocupantes del departamento del 1° piso, que con buena voluntad pero cero conocimientos, hicieron lo que pudieron sin resolver los daños. Ante ello, les envié una intimación previa judicial que nunca respondieron.
Opte entonces desde el mes de marzo del 2019, dirigirme al administrador y a la vez propietario de dos unidades del mismo edificio, del que solo recibí promesas y fabulaciones, solo con el fin de dilatar el problema. Asimismo, le remití intimación de la que solo obtuve silencio; aquí viene genial el dicho “aquel que calla, otorga”.
Agotado y malhumorado ya por el tiempo transcurrido; se me ocurrió hacer una notificación escrita dirigida a los propietarios, inquilinos y propietarios que no han certificado aun su titularidad de las unidades que ocupan. 
Obviamente su tenor no abusaba del dulce sabor de las mieles de la satisfacción; sino todo lo contrario. Dejaba expuestas mis disconformidades con el administrador, poniendo sobre sus hombros la costumbre de fabular y no cumplir las normas que el gobierno municipal de la Ciudad de Buenos Aires, dispone para edificios de propiedad horizontal.
Al día siguiente de pegar la notificación en un lugar visible para su observación, fue arrancada por vaya a saber quién. Me considero que siempre hay que respetar el derecho del otro; si se quiere ser respetado, por lo que nuevamente pegue la misma esta vez con pegamento, para que no fuera tan fácil sacarla.
Nuevamente, manos anónimas escribieron debajo de la misma “ TODOS CON …..-el apellido del administrador”. No pude con mi genio y debajo de ello escribí “quien se esconde en el anonimato, es igual de corrupto que el denunciado”.
Ya se estaba poniendo pesada la cosa. Volvieron a sacar la segunda hoja, donde estaban escritas a mano las consignas.
Volví a pegar la segunda hoja, como demostración de mi insistencia en el reclamo (y de paso, encender un poco más el fuego). Obviamente a los dos días; la volvieron a sacar esta vez, con más trabajo y limpieza.
Hace casi una hora, que finalizo la Asamblea y ahora entenderán porque el título de este relato.
Sabía que sería caliente, con gente que vive en algunos casos hace más de treinta años en el edificio y están acostumbrados a la “falsa vecindad” y se creen los caballeros feudales del edificio. Le dije al Administrador, que considerara escribir a mano lo que se hablara, ya que el año pasado -31 de julio de 2019, para ser más preciso- se realizó otra Asamblea Extraordinaria en la cual se trataron infinidad de temas muy importantes –incluido los daños y perjuicios del lugar que habito-, cuya acta jamás se firmó ni se conoció. Le dije además, que los que participaban certificaran ser los verdaderos propietarios de las unidades que ocupaban.
Fue la mecha que necesitaba, para encontrarme con una confrontación primero con el administrador, que se sintió ofendido por ser nominado al premio mayor por “ fabular y no ocuparse de lo importante-. Palabra va; palabra viene –sabía que los otros se acoplarían a la “victima”, la discusión fue subiendo de tono con la intervención de los otros propietarios, hasta que un señor “gordito” puso su rostro frente al mío, tratando de intimidarme –obviamente no me conoce- a quien le dije lo que le tenía que decir y ahí el mismo administrador intermedio, para evitar males mayores. Mi silencio y el arte de escuchar a partir de allí; increíblemente bajo el nivel de agresividad que existía minutos previos y la asamblea continuo en una “tensa calma”, finalizando con algún que otro chiste banal. Lo único que faltaba después del “buenas noches” que todos dijimos; fue “si me necesitan siempre cuenten conmigo”.
Ah…los seres humanos; que armoniosamente y en paz viviríamos si respetáramos los derechos del otro, y viceversa. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s