El piso de arriba – Parte V

Comencé a preguntarme 
cómo llegar a ella, 
haciendo parecer casual
un encuentro fortuito,
pero fui desechando 
una y otra vez cada idea,
que ya a mi fatigada neurona
recibía siendo más infantil
que creíble al igual que la ultima.

Además, en cuarentena
más que imposible, era una locura.
Solo podia planificar un encuentro
en forma posdata da.

Me di un golpe en la sien,
como no había pensado
en el equipo de grabación 
que usaba cada tanto,
cuando tomaba mi saxo
para sacarle algunos acordes,
tocar alguna melodía
y dejarla grabada, 
para escucharla luego
junto a mis amigos de la vida,
en esos atardeceres
que se hacian noche,
llegando casi siempre 
juntos al amanecer.

Le grabare algunos temas
de los intérpretes que escucha
cada día, pero será como descubrir
que se de sus gustos por la música.


No importa, se lo dejare 
a la entrada de su piso 
con una breve nota 
que dirá un sábado 
sin fecha, hora y lugar 
del encuentro,
mi nombre y teléfono 
con el agregado
de  “el joven de abajo”

Quedará sorprendida, 
y seguramente si acepta,
me llamara o su silencio
será la única respuesta,
para darme el resultado
de un intento fallido.

2 comentarios sobre “El piso de arriba – Parte V

  1. Muchas gracias por leerme. Ahh…tu nombre es Mari Carmen? Bonito y aceptado el abrazo que reenvío en tanto y en cuanto; no huelas la hierba que no es de la huerta ademas de asumir la abstención “al pucho” (cigarrillo). Un policálido saludo.

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