Alicia

Siento esa extraña opresión 
feroz y repentina en mi pecho,
que es la misma que emerge
como una mano que atenaza,
cada vez que pienso en creer tenerte
a pesar de haberte perdido, hace tiempo.

Comienzo sin importar la lluvia
como cada sábado por la mañana,
a recorrer por donde caminábamos
cerca del terraplén del ferrocarril.

Es como si tratara de encontrar
por allí, la estela de nuestra almas
en cada lugar donde te detenías,
y en puntillas me alcanzabas
para darme ese beso que iluminaba.
cualquier oscuridad que acecharme
podía .

Comencé a perderte, 
cuando sin darme cuenta no valore
lo que traías contigo, tu forma de ser,
tu risa y tus silencios, tu rebeldía,
tu inocencia, tus ocurrencias.

Tu rebeldía al enfrentar a quien
quisiera oponerse a lo nuestro,
como pude ser tan ciego de no ver
el amanecer de tu mirada, o sentir
el roce de tu piel deseando la caricia
por la cual te sintieras querida,
brindándote de mí, absurda lejanía.

Pudiste ser el arco iris de mi vida
entrañable amor de adolescencia,
llenándome con tus colores de alegría,
por ello seguiré buscándote
aquí, ahora y de no encontrarte
en todas aquellas vidas por venir.

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