El acertijo – Parte VIII

Los nervios hacían ya estragos en su psiquis,
estaba demasiado agotado y la incertidumbre
producía dolores en todas sus articulaciones,
le parecía escuchar golpear un yunque, cerca
de sus oídos y a su cuerpo temblar por la vibración.

Ya eran las dos de una tarde gris y plomiza,
como si fuera que los colores se pusieran
a tono de cómo se sentía y su temor por Amanda,
al suponer que se encontraba secuestrada
pensando lo peor, hasta que estuviera herida.

En eso, volvió Muriatti con varios papeles en su mano,
se sentó frente a él, se lo notaba entre tenso y furioso,
mira le dijo -estos tipos no son quienes dijeron ser-
mientras le daba varias hojas como si fueran legajos
de cada uno con sus fotos, nacionalidad y una cantidad 
de datos que cuando comenzó a leer, quedo devastado.

Los dos tipos, no se llamaban ni Alexander ni Boris,
ni era alemán uno, como tampoco ruso el otro.
Ambos habían nacido en Palestina, y eran buscados
internacionalmente por las fuerzas operativas de Interpol.

Eran tantas las causas, que los antecedentes no dejaban dudas.

Desde homicidios, trata de personas, hasta contrabando 
de obras de arte robadas. Eran también operadores de grupos
activos de terroristas, con conexiones en la Triple Frontera,
grupos minúsculos de mercenarios refugiados en ella
luego de la devastadora derrota que había sufrido el Isis.

Muriatti no dudo en decirle con seguridad a Julián,
que desestimaron al Hotel Madero, ellos no se alojaban allí.
Había enviado una comisión encubierta y recorriendo
el hotel, mostrando la foto no encontraron a persona
alguna que los reconociera o pudiera dar algún dato, 
le precisó además que no se encontraban registrados.

Se apoyarían solo en la hipótesis del dibujo que había
realizado, pero eso los obligaba a actuar con premura
pero a la vez con mucha cautela, porque si percibían 
algo fuera de lo común, seguramente la mujer correría 
la peor de las suertes, por eso le recomendó a Julián
convertirse a partir de ese momento, en mero espectador.

Tratarían de obtener luego de contactar a “buchones”  
como apretando a “conocidos” del bajo, si alguien vio 
a extraños o movimientos que pudieran dar certeza 
que esos desconocidos, se encontraban habitando algún lugar 
con segura colaboración de un tercero, en el barrio de La Boca
y si Amanda todavía estaba con ellos –Muriatti no le dijo nada
a Julián, pero había pensado que si era solo por el anillo –
en una de esas ya la habrían descartado, con la salvedad
que la retuvieran como rehén para usarla como prenda 
en un intercambio, ante la posibilidad de ser descubiertos.

Paralelamente debían hacer un mapeo de aproximadamente 
viviendas de casi diez manzanas, en una cuadricula hacia 
adentro de la Avenida Pedro de Mendoza, como supusiera Julián,
Muriatti debía esperar que su grupo que ya estaba en la calle,
le trajera datos certeros para iniciar el operativo, y si la mujer vivía
planificarlo de tal manera, para garantizar que nada le sucediera.
Además, ya había contactado a la Secretaria de Seguridad
poniéndola en tema del caso que no era local, sino internacional
la que le facilito dos drones para realizar un recorrido por la zona.

Sabia el comisario, que los delincuentes no eran unos improvisados
pero dentro de sí, le seguía persistiendo la duda del encuentro
en ese bar de San Telmo, a él le resultaba extraño lo casual del hecho.
¿Habría un tercero; un entregador involucrado en todo esto? ¿Quién?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s