El acertijo – Parte IX

El “monito Quinteros” se lo llamaba así, 
era un buchón confiable para Muriatti, 
se alegró al verlo entrar junto al oficial Paredes,
no media, más de un metro sesenta y su andar 
con largos brazos a los lados de su cuerpo enjuto,
le había hecho ganar en la jerga su seudónimo 
de el “monito”, era un vivillo que sabía jugar
entre el obscuro submundo y el de la “poli”.

En cierta forma lo cuidaban todos, siempre 
se recordaba que gracias a él “monito” el dato 
que les había servido años atrás, en bandeja 
con data precisa de los asesinos de cinco agentes
de la comisaria, asesinados violentamente 
tras una emboscada sin tener siquiera chance,
de defenderse en un procedimiento antidroga.

El “monito” sin que nadie le dijera, se sentó frente a Muriatti
y soltó sonriendo  –sabe Jefe, como siempre el “monito” cumple-
Muriatti replico  -no te agrandes “monito”, que si alguien te conoce
ese soy yo -así que desembucha que esto no es joda, es muy pesado-

-Sabe Jefe, vio acá nomas en la calle Pinzón… ahí cerca 
donde están los antiguos talleres, dicen haber visto 
a dos tipos que no son de acá…en una casona vieja,
pintada de color amarillo todo descascarada… pero 
que entran y salen nunca juntos, es como si se turnaran…
ahh-… continuo… refregándose las manos…-hay quien 
dijo que detrás de la gruesa cortina de la ventana, 
creyó ver a una mujer en un rincón pero sabe, parada,
como una estatua…hasta le dio impresión que parecía
muerta y atada en posición vertical…el fulano se cago todo 
y salió disparado- por si los de adentro habían escuchado 
algún ruido o visto algo en la ventana…ya le habían dicho 
y la tenía mas que clara, que los tipos que eran pesados..-

Muriatti llevo como lo hacía siempre, su mano derecha 
a su sien y pareció cavilar, sobre todo lo que hasta ahí 
había escuchado de el “buchon”. Le lanzo una mirada 
a el “monito” que entrecerró sus ojos, y suave le dijo,
acercándose despacio y poniéndose en su oído -decime vos
– ¿la casa estaba desocupada o es de alguien que conoces?-

El “monito” trago saliva y se empezó a mover inquieto…luego 
le dijo-mire Jefe creo que le traje toda la data que me pidió, 
más la frutilla del postre- no se nada mas de lo que le dije…

Muriatti, era un hombretón curtido y casi nula paciencia, 
de un momento a otro, podía convertirse de ángel a demonio, 
en un crispar de dedos, con extrema y brutal facilidad… 
-¡Te dejas de joder “mono”!- El buchón se dio cuenta 
al escuchar  “mono”, que la cosa no estaba para joder,
de lo contrario, suponía que iba a tener una noche movida.

-Pero Jefe…bueh…esa casa es de la fallecida Doña Josefa
y ahora es de su hijo, el “Bebe Fabián”… que nunca esta –
-Y que sabes de ese “Bebe Fabián”, vos. ¿A qué se dedica?-
-Y el “Bebe”, es como si hiciera tantas cosas, que se yo
…los fines de semana trabaja en un bar en San Telmo y
en la semana se la pasa en la Mezquita de la calle Alberti…
usted sabe Jefe, estos son los que rezan como cinco veces
al día… tipo jodido… hace transas por droga y secuestros.

Decime “monito”, sabes en que bar de San Telmo labura?
-Y sí, es el que está en la esquina, el Bar “Plaza Dorrego”-
Muriatti al instante hizo que fueran a buscar a Julián.
al llegar…-¿le pregunto cuál era el bar donde estaban…?
-en el “Plaza Dorrego”, siempre vamos ahí por la vista
que tiene hacia la plaza, o nos sentamos en alguna mesa
que colocan dentro de ella…¿ Por qué me pregunta? –

-Por nada, Julián vuelva a la sala, que ahí puede descansar-
-Disculpe, Comisario…pero no puedo estar tranquilo…ha
tenido noticias de algo…de Amanda…de…y no pudo continuar-
-¡Basta Julián, esto no es un juego, es una investigación y
demasiados interrogantes. Así que por favor, haga lo que pido!

Muriatti ya había comenzado a encajar las fichas en su cabeza,
descartaba el secuestro por trata, no creía lo del anillo
y su significado, de algo tan incierto como podía ser un camino
para llegar a un tesoro en el Mar Muerto, en donde los israelíes
mantenían la zona totalmente bloqueada con alta militarización,
salvo que fuera para vendérselo a alguien de adentro del país.

Se retrotrajo al año 2001, en que aún era un Oficial Inspector
de la Policía Federal asignado a la ciudad de Puerto Iguazú,
cuando llego al destacamento en febrero o marzo del 2002,
poco tiempo del atentado a las Torres Gemelas, y un tal Feith
que era uno de los Directores máximos del Depto. de Estado
de los E.E.U.U., aconsejara que se invadieran las tres ciudades,
al creer que la “triple”, era un santuario de la organización Al Qaeda.

Todavía tenía contactos allá con gente de la Federal, a solas
hizo un par de llamadas. Hablo por espacio de media hora,
y le agradeció al que estaba del otro lado de la línea, que
lo pusiera al tanto de novedades, enterándose que hasta hacia 
un par de semanas salvo lo de siempre, no pasaba nada pero 
ahora sin embargo en esa zona “porosa”, se notaba un inusitado
movimiento de gente, habiendo obligado a la fuerza a investigar 
a los conocidos rufianes radicados allí , así como a otros extraños
personajes recién llegados, lo que los llevaba a pensar que se 
formalizarían reuniones para organizar delitos de contrabando 
o de “cuello blanco”, con alta complicidad política y financiera.
Colgó…no sin antes pedir, que lo tuvieran al tanto de cualquier
novedad que ocurriera… y se quedó pensando en los palestinos. 

Ya casi era un hecho su sospecha, la figura del entregador 
no era otra, que la de el “Bebe Fabián”, si la religión de los tres
era la musulmana era muy posible, que uno de los captores
se encontrara en la Mezquita de la calle Alberti, con el “Bebe”,
considerando que el “monito” le había dicho que se turnaban,
cuando salía uno, se quedaba el otro. Si así fuera, la ocasión
sería ideal al encontrarlos divididos y detenerlos, con el menor
daño colateral posible…pero seguía preguntándose cual era
el verdadero objetivo, el porqué del secuestro y aquello de 
haber visto a la mujer, como atada en posición horizontal, la
que le pareció al tipo que miro por la ventana, como muerta.
Curiatti no creía que fuera ni el tesoro, ni la trata, entonces qué…?

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