Ojo por Ojo – Primera Parte

Debo decir que usualmente no leo periódicos; porque en lo personal soy un ferviente creyente que la prensa independiente dejo de existir hace décadas, si en verdad alguna vez existió. Los medios de comunicación siempre responden a una ideología o al poder dominante. Y en esta actualidad en donde brillan “las falsas noticias”, se hace más difícil saber leer las paginas impares o entrelineas.
Pero en aislamiento social obligatorio, si bien sigo con mis diarias rutinas gratificantes y de las otras, como le sucede a cualquier mortal por estos días, me impresiono saber, que habiéndose cumplido 5 años el pasado tres de junio, de la multitudinaria manifestación de #NIUNAMENOS del 2015, la que diera lugar a la lectura de documentos en todo lo largo y ancho del país, pidiendo el fin de la violencia de género y de los femicidios.
Este pasado lunes a la tarde, las manifestaciones se replicaron en todo el país. Y no me sorprende; las aplaudo y me solidarizo con ellas. 
Según datos “oficiales” difundidos por uno de los periódicos de ultra derecha de la Argentina, ha habido 1.443 femicidios desde el año 2015 y 303, en el último año. En el último año han quedado huérfanos de madre, 366 hijas e hijos.
¿Que hicieron los poderes del Estado, podría preguntarme? Se han creado innumerables instituciones desde la Comisaria de la Mujer, el Observatorio de Femicidios en la Argentina, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres ((UFEM), Asociaciones Civiles como “La Casa del Encuentro”, entre otras. Se han promulgado la llamada “Ley Micaela” por la joven entrerriana secuestrada, violada y asesinada, que por extraña coincidencia era una de las integrantes del colectivo de #NIUNAMENOS de la Provincia de Entre Ríos. También se sanciono “la Ley Brisa”, para que quienes cuidan de las huérfanas y los huérfanos, tengan un sustento económico.
Ha servido de algo lo hecho hasta aquí? No pareciera, porque mientras el pasado lunes se manifestaba el colectivo, unas horas después un tal Vilella (34) entro por la fuerza a la casa de Rocio (29) y la mató con una escopeta. Le pego un tiro en la nuca frente a sus dos hijos de 2 y 9 años. Luego él se suicidó de un disparo en la cabeza. El nene mayor pudo salir corriendo y al llegar a la casa de su tío, grito: ¡Él mato a mi mamá!.
En el último año “se registran 297 femicidios de mujeres y niñas, más 6 transfemecidios”. Y si bien Buenos Aires es la que cuenta con mayor número de víctimas (112); ocho de las provincias del Norte del país tienen la mayor tasa de femicidio por habitante (Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Catamarca, Santiago del Estero, San Luis y Misiones), siendo las mismas provincias en resistirse a adherir a leyes como la Educación Sexual Integral, Ley Micaela o el derecho a la Interrupción Legal del Embarazo. Son las que tienen mayores tasas de mortalidad materna y embarazo adolescente.
Desde el inicio de la cuarenta por el COVID-19; La Casa del Encuentro registra que 57 mujeres fueron asesinadas. Siete de cada diez, fueron en sus hogares y 77 hijas e hijos, quedaron sin madre. El 65% de los femicidas eran parejas o ex parejas de estas mujeres y una de cada seis, ya lo había denunciado por violencia de género.
¿Ahora bien, son estos “simples números” como los medios transcriben, reales? 
Desde ya que no.

Siempre he afirmado que la realidad, es según la estadística traducida en números que cada uno quiere hacer visible.


Cuanto femicidios se encuentran encubiertos en otras figuras jurídicas como “homicidio preterintencional”, es decir, sin intención de matar. Y así otros rótulos que en manos de jueces garantistas y corruptos; protegen a unos cuantos hijos del poder como en la época colonial (políticos y poderosos empresarios), fundamentalmente en las provincias del Norte, que son gobernadas en algunos casos, por señores feudales que se han eternizado en el poder.
Cuántas mujeres por temor a sufrir mayores brutales castigos se someten y no denuncian a la escoria humana, que las acompaña. Cuantas sufren -él Síndrome de Estocolmo”; cuantas niñas-adolescentes son violadas y maltratadas en las comunidades de los pueblos originarios; cuantas son víctimas de la trata y exportadas o encadenadas a ejercer la prostitución con la anuencia del poder político y las fuerzas del lugar…

Portada: Imagen de Pinterest

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