Ojo por ojo – Parte II

Para aquellos que desconocen la llamada “Ley Micaela”; debo decirles que el trabajo de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, si bien es la primera que brindo los primeros datos oficiales de víctimas por violencia de género, también fue esa misma Ley, la que en su espíritu instituyo la capacitación en los funcionarios de los tres poderes del Estado.

A los Organismos que mencione anteriormente; se les sumo con rango de Ministerio el de Las Mujeres, Géneros y Diversidad, así como la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía. Si bien las medidas son muy positivas y de avanzada si lo comparamos con el resto de la región, como argentino no puedo decir que hayan sido efectivas. Las denominaciones “rimbombantes” de Organismos oficiales y privados, en defensa de los Derechos Constitucionales, no le permite a ningún ciudadano estar en paz con su consciencia, al poner su cabeza en la almohada ignorando que el número de femicidios, siguen siendo escalofriantes. 

La violencia contra las mujeres y niñas es un fenómeno complejo; profundamente arraigado en las relaciones de poder desiguales entre varones y mujeres. Los riesgos que las mujeres y niñas enfrentan la violencia también aumentan según su origen étnico, religión, edad, ingresos, discapacidad y orientación sexual. Observando lo que sucede a nivel mundial; quien escribe podría decir que en otros países este fenómeno aberrante es igual o peor, pero sería hipócrita y cínico si me atrevo a afirmar que las instituciones y funcionarios, han cumplido en forma primigenia, los fundamentos de las Leyes promulgadas.

Por ello resulta irrisorio, que la “perorata” de trabajar en múltiples niveles e involucrar a diversos actores, haya hecho que las Naciones Unidas y la Unión Europea lanzaran la iniciativa Spotlight –una alianza contra el femicidio- que debería implementarse armónicamente con cada país, contando con la participación de la sociedad civil, sindicatos, sector privado y académico.

En esta etapa de confinamiento por el COVID-19, que se acercará a los 100 días desde su vigencia hasta el 28 de junio próximo, seguramente el número de 57 víctimas pasara a ser un número mayor. La propuesta citada requiere de apoyo estatal y de las organizaciones de mujeres, las cuales son claves en la primera línea de atención. Además un servicio judicial y policial que den prioridad a los casos de violencia y que tenga perspectiva de género.

Un país quebrado al borde del default, con casi la mitad de la población en la pobreza y con una ciudadanía dividida desde los albores de la República, que sigue respondiendo a un interés individual y no colectivo, nada podrá lograr como sociedad dado que el malhumor existente se avizora como “caldo de cultivo”, para las revueltas de los grupos mas radicales tanto de la derecha como de la izquierda.

En lo personal, debo decir que un país como el nuestro, en donde las instituciones han fracasado una y otra vez en la República; sería más que ilusorio creer o suponer, que sin un severo trabajo de educación que abarque mínimamente dos o tres generaciones, se obtendrá un cambio en el patriarcado retrogrado y abominable, de los poderes del Estado y de la sociedad en su conjunto.

Hoy nos sorprendemos por las manifestaciones ante el alevoso homicidio de un ciudadano afroamericano en los E.E.U.U. no solo en este país, sino también en otros europeos en donde la desigualdad de derechos, lleva décadas sin integrar al “distinto” al colectivo de “nacionales”. Pero este tema requiere otro nivel de análisis, y ahora solo deseo plasmar críticamente, el fenómeno de la violencia de género. 

Porque mencione las palabras “utopía” e “ilusorio”; por la sola razón que la capacitación brindada a los tres poderes de la República, de nada han servido para marcar un antes y después, de todas las Leyes y Resoluciones implementadas. 

Por el contrario, el “machismo” es un carcinoma que se ha ramificado de tal manera en todos los estratos de la sociedad, donde su metástasis no reconoce diferencia alguna como la pandemia del COVID-19, entre ricos y pobres (si bien no ignoro, que quien cuenta con mayor respaldo económico, seguramente tendrá una expectativa de vida mayor- pero ese es otro tema-).

En el año 2012; una adolescente de 16 años en la localidad balnearia de Playa Unión, de nuestra Provincia de Chubut, fue alcoholizada y “violada en manada” por cinco aberrantes infrahumanos (hijos de políticos e importantes empresarios del lugar), con la aberrante consecuencia que el fiscal de la causa utilizo la frase en una resolución de “desahogo sexual”…

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