Desenfrenada lujuria

cance.

Puedo sentirte con mis dedos
porque acompañan el contorno
de tu cuerpo diminuto y frágil,
besando tantas veces tu cuello
sintiendo que tiemblas por ello,
te das vuelta apoyando tu boca
con una agitación que te desborda
de pasión y me muerdes con rabia,
desesperada como cada prefacio
de esta versión prohibida de amor.

Nos dejamos llevar como si el aire
nos depositara en las blancas sábanas
de nuestro lecho para calzarnos
los disfraces de amantes únicos,
alejándonos de todo y de todos
nada se iguala a nuestro juego
parte vital de ese pacto de amor
que se multiplica y estalla dentro
de nuestros cuerpos en sintonía
a esa desenfrenada sensación
del éxtasis maravilloso y único
cuando lo repetimos una y otra vez.

Nos resulta imposible de explicar
esto que nos pasa y nos reímos
por ello, porque la atracción no decae
transformándose en algo nuevo
que en cada encuentro renace.

Solo nosotros queremos guardarlo
tal cual secreto que nos abochorna
cuando nuestros cuerpos húmedos
ya jadeantes, quedan entrelazados
esperando al amanecer que nos alcance.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s