El Dia de la Tradición en la República Argentina

Hubo una vez; miento en realidad fueron varias, en las que concurrí en mi niñez y pre adolescencia, junto a la mayoría de los vecinos del barrio de Floresta a la Fiesta del día de la Tradición, cuando nos acercábamos cada 10 de noviembre a la Plaza Vélez Sarfield, sobre la Avenida Avellaneda, donde aún circulaba el tranvía 99 y los escasos automóviles de aquella época -en donde solo los “ricos o nuevos ricos”, podían poseer uno. La razón era que festejábamos esa festividad bien nuestra y nos sentíamos tan emocionados, al ver desfilar sobre sus caballos lustrosos y magníficos, a los gauchos con sus ropa de gala, en donde quien iba primero, llevaba la bandera celeste y blanca de nuestra Patría. Ese momento, nos impulsaba a cantar a todos los presentes del maravilloso espectáculo, nuestro Himno Nacional Argentino, una de las mas bellas piezas musicales de nuestra Argentina.
Pero eso era solo como si fuera en una cena glamorosa; una entrada o aperitivo, ya que después los espectáculos nos dejaban boquiabiertos a pura emoción o felicidad, de aquello que era tan auténtico como lo éramos nosotros mismos. sin necesidad de aggiornarnos de manera alguna.
Se cerraba el tránsito en tres cuadras de la Avenida; frente a la Comisaría 50 y al Club La Floresta, que aún permanece de pie y que este año cumple 127 años desde su fundación (1893). El público permanecía sobre la acera de la Plaza, ubicándose de la mejor manera posible -nadie empujaba o molestaba a nadie- para observar las habilidades del gauchaje y otros artistas, para finalmente pasar a los juegos que se llevaban a cabo, en donde partici-paban los vecinos.
Así el espectáculo se iniciaba con los gauchos, que galopaban con sus briosos caballos sobre los adoquines de la calle, para insertar la aguja en la sortija. Quien se llevaba una mayor cantidad de ellas, con sus cintas celestes y blancas, era finalmente el ganador. Los aplausos del público por la maestría de esos hombres, eran un humilde presente y reconocimiento a sus sobradas habilidades.
Los niños y los no tan niños, les pedíamos a nuestros padres, que nos compraran una manzana o higos acaramelados recubiertos por pochoclos o bien una bolsita de estos últimos -lo que se pudiera- y nos íbamos corriendo al carro de Don Pascual, que siempre se encontraba todos los días en la Plaza y se había convertido ya, para muchos de nosotros en un verdadero amigo. Siempre cuando íbamos en grupo, corríamos para ver quién llegaba primero a los juegos infantiles, y ahí estaba Don Pascual, con sus cachetes colorados y su amplia y buena sonrisa.
A veces; alguna travesura hacíamos, mientras uno lo distraía otro le sacaba del carrito, una golosina o una bolsita de pochoclos, Éramos unos bandidos, pero no tan malos…en aquella época.
Pero volviendo a la festividad del Día de la Tradición, luego de la carrera de sortijas; subían al escenario los fisicoculturistas, que ya habían aceitado todos sus cuerpos, para así exhibir sus biceps, triceps, trapecios y otras cualidades, que deleitaban a las adolescentes y también, a las no tanto.
Había grupos folclóricos no tan conocidos, pero que tocaban lindo y cantaban chacareras, zambas, gatos y carnavalitos de nuestra tierra, que nos obligaba a escucharlos con atención, aplaudiéndolos al final, hasta que nuestras manos se enrojecían de tanto hacerlo.
El ballet folclórico era un espectáculo aparte; era tal la habilidad de los varones en cuanto al malamibo  esencialmente, en que un ejecutante solo, hace con los pies en la mínima super-ficie, una serie de pequeños ciclos de movimientos llamados mudanzas; es decir, trata, pues, una danza individual, la principal y más difundida de la Argentina en su género, así como también la dulzura en los movimientos de las “chinas” que los acompañaban.
Todos los espectáculos duraban aproximadamente unas tres horas y nadie luego quería irse; porque ahí entraba el público a actuar; el palo enjabonado era un juego en el que un poste de aquella época, se lo enjabona o “enceba” (grasa de cerdo) colocando en la punta superior, un “botín lleno de plata” -dinero-. Así; quien lograba treparse -nada fácil- se llevaba el premio mayor.

Pero lo más divertido -o me van mentir diciendo, que cuando alguien tropieza en la calle, no hay nadie que se ría-, era cuando desde la mitad del poste, se iban deslizando poco a poco, hasta caer de nalgas en la acera.
Luego llegaba la carrera de “embolsados”, en donde los que intervienen ponían sus piernas dentro de bolsas de arpilleras, debiendo desde la largada recorrer unos cien metros y quien llegaba primero, obtenía su premio entre las risas y aplausos de la multitud.
Comencé pretendiendo; dar a conocer que significaba el Día de la Tradición en la República Argentina y la mente me llevó solita como pícara que suele ser, a los recuerdos de aquellos años sanos, sin tanta contaminación ambiental ni social.
Así que “hasta acá llegó mi amor”; y ahora a ponerme las “pilas” para darle la seriedad y el respeto a una festividad emblemática, ahora perdida en las grandes urbes, salvo algunas peñas folclóricas. pero sin el fervor de aquel entonces.

Hace un par de días; se reunieron en el predio del Museo Regional y desfilaron con sus caballos y carruajes por las calles de General Villegas, Provincia de Buenos Aires, hombres y mujeres a la vez.
Lo hicieron a dos días de celebrarse en toda la Argentina el Día de la Tradición, cuya fecha oficial es el 10 de noviembre.
El Día de la Tradición se celebra en Argentina el 10 de noviembre, fecha que fue elegida en conmemoración del nacimiento del poeta argentino José Hernández (1834 – 1886), que escribió, entre otros, el poema narrativo El gaucho Martín Fierro y su continuación, La vuelta de Martín Fierro, relatos en forma de verso de la experiencia de un gaucho, su estilo de vida, sus costumbres, su lengua y códigos de honor.
Cuando llega la fecha, a lo largo de todo el país se realizan festivales dónde se celebra la identidad argentina. Suelen haber jineteadas, comidas típicas, músicos y desfiles de todo tipo en los cuales se muestra las distintas tradiciones y costumbres que fueron dando forma al ser argentino.
¿Qué tradiciones hay en la Argentina?
Las 10 costumbres argentinas con las que los viajeros alucinan
Saludar con beso.
La sensualidad del Tango.
Juntarse con los amigos para hacer un asado.
El fútbol es una religión.
Compartir el mate, un ritual sagrado.
Hablar siempre de política.
Las empanadas argentinas.
Los alfajores.
¿ Qué se come en el día de la tradición en Argentina?
El locro, las empanadas de humita, las tortas fritas criollas, el puchero, los pastelitos, la mazamorra y el dulce de leche, también son comidas y alimentos tradicionales argentinos.
¿ Qué hacer para el Día de la Tradición?
➽Invitar a familiares para que vengan a bailar y a tocar instrumentos tradicionales ➽Cocinar comidas tradicionales como empanadas, pastelitos. Ponchos con papel, con bolsas o fliselina, horno de barro, cencerros con latas perforadas, un rancho, diferentes mates . UN BUEN FOGÓN y …un asadito tampoco vendría mal.


Pero la mayor parte ya lo he comentado y no deseo ampliar aún más, porque es una de la más importante de las festividades que se han perdido en las poblaciones urbanas, enfermas de vivir para el afuera y de creerse en un estrato social superior, discriminando de manera indirecta al residente en las provincias del interior.

Por alguna razón, el porteño -de la ciudad de Buenos Aires, es mal mirado por el resto de los habitantes de mi hermoso país, al creerse superior ora sea por nivel de educación, ora por nivel cultural, ora por el nivel socioeconómico, ora por ”él por las dudas”.

Hay una frase que me viene al pelo, para describir a los porteños -me incluyo, aunque no piense como los demás por convicciones y de la manera en que fui criado y educado- siendo aquella la que lo describe como un tipo soberbio y creído de sí mismo, que cuando se acerca a un abismo o acantilado, su ego lo hace suicidarse. Esa pedantería, es su marca registrada; mal le pese a quien lea esto y se sienta identificado.


Para concluir la tradición es cada una de aquellas pautas de convivencia que una comunidad​ considera dignas de constituirse y mantenerse de generación en generación. Comprenden ahora; porque no deseaba como argentino que siente vergüenza propia y ajena, seguir explayándome sobre una festividad tan importante, e ignorada por la inmensa mayoría de la población. Que me van a venir a hablar de valores…cuando y donde? ¿Dónde se fueron?

3 comentarios sobre “El Dia de la Tradición en la República Argentina

  1. Que forma tan bella de narrar las experiencias de tu niñez, las costumbres, los juegos, las manzanas e higos acaramelados, los aplausos, la música, lo vi todo como una película en mi mente, me da gusto que atesores esos días, recordar es volver a vivir. Interesante conocer parte de la historia, costumbre y tradiciones. Mate, alfajores, dulce de leche, empanadas de humita son una delicia. El tango es una cosa muy sensual y mágica, he tenido la oportunidad de ver como lo bailan en vivo, en una presentación de Pablo Ahmad, su esposa baila tango. Gracias por compartir, es interesante conocer otras costumbres.
    Eres un buen promotor de tu país.
    Un cálido saludo.
    Elvira

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