Solo el amor, cura heridas…

Era tal su desesperanza
que en su mente recordaba
la razón de haberlo perdido
sin darse cuenta de ello.

Mortificaba su alma
cuestionando sus maneras,
de quejarse de él ante
lo más banal que podía suceder.

Pensó en él, intensamente
en la manera de acercarse,
busco un pretexto cualquiera
y encontró la manera de ser auténtica.

Tecleo su celular, nerviosa, ansiosa
y al escuchar su voz, lágrimas
mojaron sus mejillas – Hola…Hola-
del otro lado se escuchaba,
era Joaquín quien reclamaba.

Inhalo todo el oxígeno que pudo
y su voz temblorosa solo expreso
un te amo, como nunca ame a ninguno.

Tranquila, respondió Joaquín -sabias
que eras una cabrona, pero que me amabas-
de la misma manera que yo no deje de amarte,
dime ¿Tomamos un café en el bar de siempre?
¿Tipo cinco de la tarde…sobre la ventana
frente a a barra, esa mesa tan nuestra?

Del otro lado, Joaquín solo escucho
-Sí mi amor, gracias por amarme tanto-

5 comentarios sobre “Solo el amor, cura heridas…

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