Paula y mi desconfianza…

Sin darse cuenta la seguí
como quien espía a alguien,
por esa desconfianza innata
del ser humano toda la vida.

Paula, jamás me dio motivos
pero sus contestaciones duras
por cualquier pregunta que le hiciera,
me hizo pensar en que algo
no estaba funcionando del todo
bien en lo que había sido nuestro
primer año de convivencia,
en el que nuestra relación
se hizo tan sólida que la alegría
entraba a nuestro pequeño hogar
como estrellas fulgurantes
que fortalecen cada minuto
ese amor entrelazado de a dos.

A ciento cincuenta metros,
la vi entrar a una confitería.


Apure el paso, no deseaba
quedar fuera de lo que pasaba.

Me quede parado en la vereda
de enfrente y cuando observe
hacia la mesa donde estaba,
un frío corrió toda mi columna.

El era un tipo que es inadecuado
que lo diga, pero parecía buen mozo
por sus ropas y la manera en que hablaba
moviendo sus manos acompasadamente.

Pero Paula no le hablaba lo increpaba
según sus gestos y su rostro desencajado,
pensé en cruzar la calle y entrar
pero me contuve, lo considere inoportuno.

Volví a casa la esperaría sin preguntarle
nada ni dónde había estado o hecho,
no hizo falta entró como una tromba
enfurecida y dejó su abrigo en el sofá.


Se acercó a mí y me tomo de las manos,
lo que no dejo de sorprenderme
ahí fue que le dije -¿Qué pasa Paula?-

Simplemente me contesto con una sonrisa
pasa que cada día te amo mas y mas,
pero tuve que resolver un asunto pendiente,
¿recuerdas cuando te hable de Sebastián?

Asentí con un movimiento de mi cabeza,
entonces con su rostro con un tono rojizo
prosiguió- no me preguntes como, pero
consiguió mi número de teléfono, llamándome
los últimos días como una decena de veces,
a pesar de decirle que lo nuestro era pasado.

Insistió tanto que acordamos encontrarnos
el día fue hoy en donde en el cara a cara,
le dije que había encontrado el verdadero amor
en un hombre que sabía que quería y tenía claro
como respetar a una mujer como a una igual,
confiando en ella como bien sabes que confío en ti.

La abrace muy fuerte, hasta se sorprendió
porque exclamo con un ¡hay! por mi manera.
pensé para mi que hubiera pasado si hubiera
cruzado y entrado en ese lugar. Una catástrofe.

Esta sería la última vez me dije a mi mismo
que desconfiaría de Paula ya que conociéndola,
si se diera cuenta de lo que hice se marcharía sin más…

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