Amor fugaz

Cerré los ojos por un momento,
cansado ya de escribir y presenciar
cursos online que me gratifican,
pero también a veces me fatigan
y traje a mi sin preguntarme a esa
fluida memoria que sigue viva,
aquel amor fugaz de primavera,
aquellos días de festejo cuando
siendo jóvenes estudiantes solíamos
reunirnos en los bosques de Palermo,
inmenso e intenso Palermo engalanado
con las cientos de variedades de rosas,
en ese parque diseñado a los inicios
del siglo XX por aquel arquitecto
exquisito y francés Carlos Thays.

Recordé a Elvira, delgadísima ella
con unos ojos miel como botones,
cuando nos sentamos sobre la gramilla
sobre una finita lona que ella previsora,
había llevado. Tomados de la manos
nos fuimos acercando lentamente
hasta que nuestro abrazo dio lugar
a esos primeros besos que aguardábamos
desde aquel primer día en que nos conocimos,

Fue un amor de primavera pero intenso
estuvimos juntos hasta fin de año,
cuando sus padres -era otra época-
le ordenaron que me dejara de ver
y se ocupará solo de su escuela media,

Lloramos juntos un día antes de Navidad,
en el mismo parque y junto al mismo árbol,
donde aquel 21 de septiembre deje grabado
un corazón, nuestros nombres y “por siempre”.

2 comentarios sobre “Amor fugaz

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