Mi pequeño homenaje

Llueve a cántaros en Buenos Aires,
en este atardecer de primavera
el sol se ha escondido pareciera,
y haber llamado a las tormentas
dispersas para juntarse solo en una,
que es plomiza como la tristeza
que se ha acumulada desde la partida
de “El Diego” el pibe aquel de Fiorito,
que jamás renegó de su cuna
al contrario, petiso guapo que se enfrentó
a los más poderosos sin importarle nada,
ni siquiera a las consecuencias de esos
que gobernaban los medios o instituciones.

Porque “el Diego” se sentía mas feliz
con aquellos en donde se reflejaba,
como si fueran su propio espejo
los más humildes, los que no nada tenían.

¿Si era controvertido? ¿Si era adicto?
¿Y qué hay con eso?
¿O los que están arriba, son abstemios
de todo, además de hipócritas?

Aquellos que no renegamos y nunca lo haremos
de dónde venimos lo recordaremos como aquel,
que nos llenó de alegría en un momento
mas que histórico para todos nosotros.

Ahora estará rodeado de querubines,
a la derecha de Dios con el que se enojo,
cuando se llevó a la Tota, su madre
pero solo fue por el dolor porque siguió
creyendo en Él hasta que no se quien,
lo invito a pasear él confiado como siempre,
se dejó llevar y ahora no solo el pueblo llora
el cielo también lo hará por largo tiempo…

2 comentarios sobre “Mi pequeño homenaje

  1. Muchas gracias por tu comentario. Era soberbio con los poderosos….y humilde con los desclasados…como lo fue él en su Fiorito natal. Van de regreso, mis saludos sinceros!

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