Atreverse y dejar de quejarse.

Cuanto terminará este tránsito entre esta locura
disparatada que invade amenazando la conciencia,
donde la verdad es desconocida y reemplazada
por discursos llenos de odio y de intereses cruzados,
hasta convertirnos en rebaño cautivo de grupos mediáticos
que nos confunden día tras día tal como fue desde el inicio
de los tiempos regalándonos contradicciones que solo
como el agua para sus molinos representan a sus propios
intereses cuyas intenciones se encuentran alejadas
de nosotros simple mortales con escaso buen entender,
dándole razón a lo que la ciencia su cómplice diciendo
que es solo un paradigma que como tantos caerá
en el olvido ante la aparición de otro el que seguramente
traerá al mundo mayor iniquidad social además de cero altruismo.


Por ahora, sabemos que tenemos noventa
mil pensamientos diarios que nos acechan,
desde aquellos racionales hasta los “otros”,
esos en lo que la mente nos los muestra como
fantasías o demonios descabellados de la razón.

Esos que no nos dejan en paz y nos persiguen
con tesón haciéndonos sentir cuán tan imperfectos
somos pero anteponiendo siempre nuestra inútil rebeldía
tan contradictoriamente humana para reconocerlo.

Hay un tiempo en que nos creemos el centro
del Universo pero es el ego de ese mismo tiempo,
que nos da un baño de realidad según pasan los años
dándonos tarde ya la oportunidad de conocernos
y de lo infinitamente estúpidos que hemos sido en la vida,
tal como somos haciéndonos que la conciencia
traiga consigo miserias humanas que arrastramos,
sin máscaras de ocasión ni eufemismos apropiados,
dejándonos desnudos y mostrando las imperfecciones
que pretendemos justificar por nuestro propio interés.

¿Cuál será el camino de la redención?
¿Tanto para el que eligió creer en Dios como para el ateo?
Si sabemos que un día partiremos dejemos de buscar
las fantasías de las experiencias cercanas a la muerte,
nos iremos tan solos como cuando nacimos será tiempo así
de poder sincerarnos hacia nuestro interior protegido
por siete llaves reconociendo nuestras propias miserias,
pensando en dejar una sola iniciativa carente de todo egoísmo
para que aunque, sea quien sea, alguien nos recuerde
como aquella persona que quiso alejarse del control
de los poderosos y pretendió iniciar un nuevo Génesis.

2 comentarios sobre “Atreverse y dejar de quejarse.

  1. El mundo y sus reglas, el mundo y sus dominadores: plutocracia, bancocracia y cybercracia. Todos los demás a merced de las olas de ese mar traicionero. Ojalá pudiéramos de verdad salir del océano. Alcanzar una playa diferente, ser libres. Muy buena reflexión. ¡Saludos!

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