Errante

Mientras rumiaba bajo la amarillenta luz mi soledad autoimpuesta
me preguntaba cual era el motivo por el que me mortificaba,
si eran esas horas vacías que no quería o no podía llenar cada día
o realmente poseer una clara intención de no pensar siquiera
en todas esas situaciones que en los dos últimos años calaron
en mi cuerpo como una daga que va penetrando en cada órgano
hiriendo cada recuerdo luminoso en algo tan alejado de lo que fue,
por ello jamás tendré en los años que vendrán con ángeles y demonios
seguramente compartiendo conmigo mis noches oníricas y de insomnio.

Así fue que una leve sonrisa por no decir mueca se dibujó en mi rostro
llevando a mi mente a recordar aquella bella lectura sobre un caballero
tan errante que buscaba infructuosamente una y otra vez aquella familia
que supo construir y solo cabalgaba en círculos vacíos plenos de ausencia,
por lo que en el aquí y ahora parece decirme que eso no ha existido jamás.

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