No elegi mi vida…

Hubo un día en que me pregunté, cuál era el motivo por el cual seguía en este mundo. Y no fue casualidad; he pasado demasiados trances con mi salud, episodios en que la medicina no poseía los avances de la actualidad, producto de la investigación y desarrollo, que han incrementado las expectativas de años de vida del ser humano de manera desigual, como lo es el mundo en su conjunto.

Me sorprendio agradablemente mi nieta mayor Valentina, días pasados con sus bellos catorce años al referirse a como debe observarse al globo terráqueo desde la línea del Ecuador y darse cuenta; que todo es una relación de poder.


Así pareciera que Rusia, tuviera una superficie mayor que el continente africano lo que es a la inversa. O bien que el territorio de Brasil fuera menor que el de Alaska. Acercarse a los polos, desprende un tufillo en que el cono sur -salvo muy puntuales excepciones- es el patio de atrás de los poderosos, como viene siendo desde hace siglos.


A los ocho años sufrí de meningitis por infección viral que es la más frecuente. En aquel entonces; el 80% de los casos de meningitis bacteriana se daba en niños menores a 16 años. … la meningitis meningocócica causa daño cerebral severo y la muerte en el 50% de los casos. Así fue que en un atardecer de otoño; comencé a tener convulsiones y perdí el conocimiento. Llegué al hospital, gracias a mi madre y a la habilidad de una tía -que siempre recuerdo- que  envolviéndome  en una manta ella misma se preguntaba luego del episodio, como había hecho para traspasar la puerta cancel, de la vieja casa que alquilaban mis padres.


Llegaron al Hospital en plena epidemia de poliomielitis y luego de la primeras atenciones por parte de los médicos, estos apartaron a mi madre para decirle que me encontraba en coma profundo y solo un milagro, podría salvarme.

Según me contaron pasado unos meses; mi madre rogó que a cambio de limpiar los pisos de la sala infantil, la dejaran para cuidarme a la noche.


Cuatro días en estado coma profundo con suero y sucedió el milagro, volví en si muy debilitado por lo que estuve internado más de un mes. Recuerdo como si fuera hoy, que mis padres a ambos lados, me tomaban de los brazos ya que había perdido tanta masa muscular que realmente no podía mantenerme en pie.


Hoy, según la Organización Mundial de la Salud, la meningitis meningocócica causa daño cerebral severo y la muerte en el 50% de los casos si no se recibe tratamiento adecuado. Y me estoy refiriendo que este primer episodio lo viví en la década de 1950
, en donde aun faltaba un largo camino a recorrer en las investigaciones sobre la enfermedad

Esbozo ahora una sonrisa, pensando en que mi pendular escritura o mi forma de escribir a veces en determinadas situaciones, deben ser la consecuencia de la “batalla fratricida de mis neuronas entre sí”.


Ello dejó secuelas en los años siguientes; ya que estuve sometido a a medicación por vía endovenosa a través de inyecciones diarias, que llegaron a ser realmente un suplicio para mis venas, que rebeldes se alejaban al mínimo contacto. Aquello perduro hasta mi salto de la pubertad a la adolescencia.


Cuando creía que todo era historia y se había convertido en algo anecdótico; se produjo lo verdaderamente temia. Ya me encontraba cursando el secundario en horario nocturno y trabajando para tener unos pesos en mi bolsillo.

En casa, mi madre tenia que poner en el plato pero si se quería algo fuera del alcance del único ingreso del hogar, debíamos ponernos a trabajar sin dejar de estudiar condición imposible de evadir.


Así que a los 16 años comencé a sufrir convulsiones, paresias, y alteraciones en la conducta, transformandome a esa edad en alguien muy agresivo.

Las secuelas suelen ser más frecuentes en las meningitis causadas por Streptococcus pneumoniae  y enterobacterias, como la que había padecido años atrás.

Así que bajo tratamiento psiquiátrico; fui sujeto a medicación por espacio de aproximadamente seis meses, en que debo reconocer que aprendí “los primeros palotes”; para convivir con mis hasta ahí desconocidos demonios.


Por un lado mi admiración por The Beatles; por el otro la decepción de no poder reunirme con mis amigos y amigas, cuando era una costumbre hacerlo para respirar esos aires de libertad, en que se encontraba el mundo en la década de los 60.

Continuará…

Un comentario sobre “No elegi mi vida…

  1. Estoy impresionada.Es mi caso.Tengo 59 y sigo viva.Con epilepsia que sigo controlando con tratamiento.Tuve una meningitis a poco de nacer.Me dieron antibióticos y baños de agua fría con agua caliente.Perdí un oído y la mitad del otro.Eran tiempos de la polio en los años 50-60.Seguí mi infancia mas o menos bien.Aislada, marginada aprendí a leer los labios y a defenderme.Empecé a escribir mis historias y expresar todo de mí de forma gráfica.Llegué a mi adolescencia y el cambio hormonal me afectó con una ligera parálisis en la mitad izq.Seguí con ejercicios y mi madre durante años me llevó a acupuntura¿?.Me recuperé e hice vida normal.Seguí estudiando.Trabajé en restauración,impartí clases.Me casé.Tengo dos hijos.Cuando llegué a la cincuentena, la menopausia se me declaró la epilepsia.Sigo con mi vida normal.No paro.Sigo moviéndome porque lo noto.Si me paro….no sé lo que me pasaría.
    https://mariangelgonzalezsuarez.wordpress.com/
    mis trabajos artisticos

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