“El yacimiento que cambiará los manuales de historia”: lo que la cuenca del Guadiana esconde

Un hilo de divulgación arqueológica en Twitter recuerda la importancia del yacimiento tartesso de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), un edificio enterrado que cuenta con una misteriosa escalera monumental, alturas de muros de hasta 7 metros y la primera bóveda conocida de la Península Ibérica.

“Un yacimiento que cambiará los manuales de historia, arquitectura, zoología… un yacimiento que tiene a media arqueología española en vilo y a la otra al borde del infarto”, así comienza un hilo en la red social Twitter sobre los trabajos que se llevan a cabo en los yacimientos tartessos de la cuenca del Guadiana. @itineratur, con más de 32.000 seguidores, ha explicado en este hilo la importancia del yacimiento de las Casas del Turuñuelo, en Guareña, Badajoz, un proyecto del Plan Nacional de Investigación del CSIC que hasta ha interesado al National Geographic.  

Los tartessos ( cuya cronología se extiende desde el 1.200 antes de Cristo al 500 antes de Cristo) era el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de occidente, localizada en la zona que actualmente es Huelva, Sevilla, Cádiz, y también la actual Badajoz.  

Precisamente este hilo de divulgación arqueológica explica los trabajos arqueológicos alrededor de un edificio imponente hallado en la localidad de Guareña en 2014 y que no deja de dar sorpresas a los investigadores.  

“¿Te imaginas un edificio enterrado a posta? No “enterrado” por el tiempo sino literalmente enterrado, como una tumba”, explica Itineratur. “Un edificio en el que se rellenaran todas sus habitaciones hasta el techo y luego se recubriera con una capa de tierra que funcionara como un sello; ese edificio existe y está enterrado, en un túmulo, junto al río Guadiana, en la provincia de Badajoz (Extremadura)”. Se trata de Casas del Turuñuelo, “uno de los yacimientos más relevantes que ha habido y habrá en la historia de la arqueología de la Península Ibérica y más allá”. 

Este singular edificio sigue los ritos de la cultura de Tartesso, enterraban edificios bajo un túmulo ya hace 2.500 años: “En el tramo medio del río Guadiana han sido identificados hasta 13 edificios enterrados”, explica Itineratur, que relata que este  “complicado proceso de ocultación en el siglo V a.C debió de llevar semanas o meses y el trabajo de mucha gente”. Al parecer, desde que este edificio fue enterrado y la zona abandonada, “muy poca gente volvió a habitar este territorio hasta los tiempos de Roma”.

Restos animales a los pies de la escalera de la hecatombe. / Itineratur

Y lo que encontraron los arqueólogos en este enterramiento es increíble. En primer lugar, “una misteriosa escalera monumental”, llamada la escalera de la hecatombe: “Una escalera en perfecto estado de conservación que los arqueólogos desentierran escalón tras escalón esperando que cada uno sea el último y sin embargo siempre hay uno más, no parece acabarse… después de más de 4 metros y 11 emocionantes escalones que salvan un desnivel casi 3 metros de altura te des de bruces con lo más inesperado… Una gigantesca carnicería, un sacrificio loco nunca visto en el occidente del Mediterráneo”. A los pies de esa escalera aparecieron los restos “en grandes condiciones de conservación” de 52 caballos, 4 vacas, 4 cerdos, y un perro “perfectamente dispuestos”. 

No es lo único que sorprende de este yacimiento, también su arquitectura. “Cuando en una excavación normal hay cimientos y gracias, aquí tenemos alturas de muros de hasta 7 metros en dos pisos, 2 o más de espesor y grandes habitaciones”, destaca Itineratur. Allí han encontrado “la primera bóveda conocida de la Península Ibérica”: “Sus restos aparecieron en forma de multitud de ladrillos desperdigados por la estancia 100, una habitación de 70 m2 y hasta tres áreas de uso distintas”. Esto es especialmente importante porque el invento de las bóvedas se atribuye a los romanos: “Hasta ahora la arquitectura antigua abovedada era romana o no era”, cuenta el hilo.

“Tampoco el uso del hormigón para construir se había documentado antes de la conquista romana”; es otro de los grandes descubrimientos de este yacimiento. “La escalera monumental, que a primera vista parece hecha con grandes sillares de piedra, regulares, bien escuadrados (…) está hecha con grandes bloques prefabricados con un mortero a base de cal, procedimiento nunca visto hasta ahora en nuestra arqueología”.  “Ni bóvedas ni hormigones se habían documentado hasta época romana”, destaca el hilo. 

También se han encontrado en los restos de este edificio enterrado “cientos de platos y copas, una parrilla, asadores y hasta un enorme caldero de bronce de un metro de diámetro nunca visto en la Península”. Debió ser un gran banquete tras el cual “rompieron la vajilla e inutilizaron cualquier objeto que se fuera a quedar dentro del edificio”. 

Este hilo de divulgación arqueológica ha logrado decenas de miles de retweets y ‘me gusta’. 

FUENTE: LA VANGUARDIA

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