Una palabra por 30 días.

Hemos planificado con mi mujer estas vacaciones de invierno desde principios de año, cuando nos encontrábamos con los niños en la playa de Costa del Este, disfrutando de un verano perfecto con días de excelente clima y a pleno sol en el parador de siempre, donde cada año nos encontramos con matrimonios amigos de la vida, en ese periodo del año en que practicamos el arte de “la sana costumbre de no hacer nada”, mientras todos nuestros hijos jugaban entre sí.


Nos mirábamos con Laura -mi esposa- sorprendidos hoy a la mañana, preguntándonos cómo habían pasado estos casi seis meses, finalizando con el equipaje que con tres hijos a veces se hace complicado.

Íbamos a cumplir un sueño. Viajar a conocer todo el tramo de los Valles Calchaquíes, en el Norte Argentino, dado que es la época ideal a pesar del clima frío que nos podrá recibir, por dos razones fundamentales: la primera es que en verano las temperaturas suelen ser tórridas y la segunda que es en este periodo del año en que se encuentra habilitado el “Tren a las Nubes”, el que desde la Provincia de Salta y por una sola vía recorre la Puna salteña, unos ciento treinta y cuatro kilóme-tros, hasta llegar al viaducto La Polvorilla, a unos cuatro mil tres metros de altura.


Salimos de casa con el tiempo suficiente, al llegar nos dirigimos al mostrador de la línea aérea, para despachar el equipaje. Es la primera vez que nuestros hijos viajan en avión y se encuentran  exitadisimos. Sonreímos con Laura.

Mientras tanto, Sofía la mayor; comienza a preguntarme cómo será el viaje, mi respuesta es que ella misma viva la experiencia y luego me diga de sus sensaciones.

Sonríe nerviosa, sus hermanos Juan y Manuel han escuchado atentamente la conversación siendo Manuel, el más pequeño a quien se ve como el más tranquilo.


Llaman a embarcar y ahora sí, nos levantamos dirigiéndonos a la Puerta 2. Les digo a los chicos, cómo deben dirigirse al pasar por la manga hasta entrar al avión.

Ya nos encontramos dentro de él; nuestros hijos miran toda cosa con sorpresa.

Unos minutos antes de despegar; una azafata se acerca y nos pregunta si los niños pueden ir a conocer la cabina del avión, tour imprevisto autorizado por el comandante a cargo de la aeronave.

Le decimos que sí y se van los tres, con la amable joven. Los vemos desde lejos; ingresar a la cabina.

Estamos ansiosos con Laura, para saber qué nos dirán cuando vuelvan…

4 comentarios sobre “Una palabra por 30 días.

  1. Bonito relato sobre vacaciones familiares. ¡Con lo hermoso que es tu país! Yo tuve la fortuna de conocer Buenos Aires, (mi destino principal había sido Chile pero ya estando allá me animé a cruzar y me fascinó lo que ví). Ahora en programas he visto la belleza de los Andes y bueno, deja sin aliento. Me puedo imaginar que estas vacaciones en tu relato fueron sin duda, todo un éxito. ¡Muchos saludos!

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    1. Hola Ana! Muchas gracias por tu comentario. Sin falsa modestia, debo decirte que nuestra Argentina posee un pedacito de cada lugar del mundo. Un abrazo!

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