La quise tanto

Baila muchacha, baila así desenfadada
como si solo tu y la música existiera,
no prestes atención a los hombres
que no pueden dejar de mirarte,
ni tampoco a las mujeres que solo
envidian las figuras que haces con tu cuerpo.

Baila para mi, como nunca lo has hecho
a pesar del oscuro cuarto y mis ojos ciegos,
deja que mi imaginación te arrulle y acompañe
con el ritmo de tus castañuelas en el aire.

No necesito verte para saber como eres
graciosa, sensual y brillante,
con esa flor que seguramente llevas
en tu cabello renegrido azabache.

Ese taconeo del flamenco que termina
en el aire con tu talón por encima
de tus dedos apoyados en las tablas,
un derroche de pasión y de fuerza
como aquella mujer que descalza
solo le bastó su danza para nunca olvidarla.

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