La “otra”

Las sombras
de la arbolada,
tornan difusas
las de los amantes,
que abrazados
van por el sendero
del bosque claro,
iluminado por la luz
de la luna llena.

Ella los mira
desde su ventana,
al estar con él,
sentía a su corazón
tan liviano,
ahora al verlos
ese mismo corazón
le pesa demasiado,
quiere ponerlo
ligero sacándolo
a la fuerza
de su jaula ciega.

Junto a su amiga
de toda la vida,
la engañaron
como a una niña,
no dirá nada
se irá prontamente,
para no perder
en la estación el tren
con el que partirá
hacia una nueva vida.

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