Misterio en Giverny – Final

En lugar de extender otro préstamo a Francia, propuso Keynes, los británicos podrían inyectar dinero en efectivo a la devastada economía francesa comprando obras maestras artísticas. Así, reemplazarían efectivamente una deuda incobrable con cuadros cuyo valor aumentaría con el tiempo.

Consiguió todo lo necesario para convencer al ministro de Hacienda británico, Andrew Bonar Law, quien -según Keynes- comentó que era la primera vez que lo veía “a favor de hacer cualquier gasto”, pues su trabajo lo obligaba a contar cada moneda para poder financiar la guerra.

Arte peligroso

Con el dinero en el bolsillo y la compañía de Charles Holmes, director de la Galería Nacional, finalmente llegó a París y, el 26 de marzo a las 2 p.m., a la subasta que se celebró bajo el techo de cristal de la Galería Georges Petit.

A las 3 p.m., “un bum sordo sonó fuera, como si hubiera caído una pequeña bomba”, escribió Holmes en sus memorias. Asustados, algunos compradores se fueron.

A las 3:15, cuando las pinturas más importantes estaban a punto de ser ofrecidas, otra explosión sacudió el vecindario. Era el estruendo de los proyectiles disparados por un supercañón alemán a 130 km de distancia.

Más postores huyeron, los precios se desplomaron y Holmes y Keynes lograron comprar obras extraordinarias como la masiva “Ejecución de Maximiliano” de Édouard Manet, un retrato hecho por Eugene Delacroix, una campiña romana de Jean-Baptiste Camille Corot, la pequeña pintura “Edipo y la Esfinge” de Jean Auguste Dominique Ingres y el “Jarrón con flores” de Paul Gauguin.

La ejecución del Emperador Maximiliano

GETTY IMAGES

La ejecución del Emperador Maximiliano es una serie de pinturas (3 en formato grande, un pequeño boceto al óleo y una litografía) que Manet elaboró entre 1867 y 1869, sobre el fusilamiento de Maximiliano I, emperador de México.

No obstante, cuando llegó el momento de ofrecer por una pintura de Cézanne, Holmes se negó.

Aunque para entonces el espinoso pintor ya había sido reconocido, al menos por algunos críticos, como un verdadero revolucionario que anuló las reglas de la pintura y las teorías convencionales del color, y era una inspiración para los artistas, todavía los museos seguían resistiéndose a colgar sus obras.

Horrorizado, Keynes adquirió la obra con su propio dinero, así como otros tres cuadros de Delacroix and Ingres que añadió a su colección privada.

Siete manzanas

Al final de la subasta, los intrépidos coleccionistas de arte abordaron un tren repleto de parisinos que huían del bombardeo alemán. Desde Boulogne, cruzaron el agitado Canal de la Mancha, en alerta máxima por minas y torpedos alemanes.

En el camino, se les unió el diplomático Austen Chamberlain, quien ofreció llevar a Keynes hasta la aldea de Charleston.

Para su infortunio, “el auto gubernamental” de Chamberlain se atascó en el barro así que a Keynes, agotado por el largo viaje, no le quedó más remedio que caminar un kilómetro hasta llegar a donde sus amigos estaban cenando, habiendo dejado el Cézanne a la vera del camino, bajo los setos.

“Maynard regresó repentina e inesperadamente tarde por la noche… ¡y dijo que había dejado un Cézanne al borde del camino!”, le contó en una carta la artista Vanessa Bell al pintor y crítico Roger Fry. “Duncan (Grant) se apresuró a buscarlo y te podrás imaginar cuán emocionante fue todo”.

Unos años antes, otro de los presentes esa noche, el esposo de Vanessa y crítico de arte Clive Bell, había escrito que “Cézanne es el Cristóbal Colón de un nuevo continente de forma”.

Pero era difícil ver su obra en vivo y de cerca.

Ahora, ahí estaba: una pequeña pintura, titulada Pommes (“Manzanas”), del artista que había declarado que queríaasombrar a París con una manzana” y lo había logrado.

“Pommes” recuperada hace unos años, tras sufrir su robo por parte de delincuentes profesionales en obras de arte, forma parte de la Colección Keynes del Provost and Fellows of King ‘s College, Cambridge.

Era “realmente asombrosa y es muy emocionante tenerla en la casa”, escribió Vanessa Bell. “Es extraordinariamente sólida y viva”.

Esa vivacidad la notó su hermana, la escritora Virginia Woolf, cuando, unos días después, vio la pintura de Cézanne en su casa en Londres.

“Lo llevamos a la habitación contigua y ¡cómo deslució las otras imágenes que había ahí!, como si pusieras una piedra preciosa real entre otras falsas; el lienzo de las otras parecía raspado con una fina capa de pintura barata”, escribió en su diario.

“Todos nos eramos tan felices, disfrutando con esas manzanas… Cuanto más tiempo las miras, más grandes, pesadas, verdes y rojas se vuelven”.

La peculiar manera en la que llegaron a Inglaterra esas manzanas de Cézanne que embelesan al círculo de Bloomsbury inspiró más tarde el título de una colección de reminiscencias sobre Bloomsbury llamada “Un Cézanne en el seto”.

En ella, Quentin Bell, el hijo de Vanessa y Clive Bell y sobrino de Virginia Woolf, señaló que en el lugar “debería haber algún pequeño monumento, un pequeño obelisco, un pilar o al menos una publicación”.

“Después de todo, no puede haber muchos otros setos ingleses que hayan albergado a un Cézanne”.

No obstante a pesar de que la obra formaba parte de la Colección Keynes del Provost and Fellows of King ‘s College de Cambridge, fue robada misteriosamente por profesionales, una noche durante el mes de enero de 1968.

Fuente: BBC New Mundo

Pido disculpas por el tiempo que le pudo haber demandado al lector este espacio; pero creí oportuno dar a conocer cómo se desarrollaron los sucesos en cuanto a la obra de Cezánne, “Pommes”. 

Retomando el escenario en la vivienda de Jean Claude…

Observo una y otra vez el pequeño lienzo, que no era otra cosa que una de las obras perdidas de Paul Cezánne, visitante habitual de Monet. La llamada “Pommes” o “Manzanas”.

Ambas obras; tanto la escultura de Rodin como la pequeña pintura de Cézanne se encontraban perdidas, la primera tal como Richard estaba informado desde 1914 y la pintura al óleo de Cézanne, desde 1968.

Richard estaba conmocionado por el hallazgo; el valor de esas piezas de arte que en el mercado negro de arte de Paris e Internacional, tendrian un valor de millones de francos, lo que lo convertiria en un hombre con una vida nueva, rico y libre de su pasado.

Se alejaría de París; dejaría de pensar en las noches con bellas prostitutas y buscaría a Denise Arnault heredera junto a su hermano Bernard, de una inmensa riqueza familiar, la cual provenía inicialmente de sus negocios en el sector de la construcción y los bienes raíces. 

Denise, había sido la única mujer con la cual había vivido un romance tan apasionado, que por ella iba a dejar el delito. 

Pero ese romance no pudo concretarse, ya que la familia de la bella muchacha, se opuso terminantemente a esa relación. Richard; aun recordaba cuando en la zona en donde proliferan las antiguas ruinas romanas del Barrio Latino, más precisamente cerca de las Termas de Cluny, en una madrugada había sido enfrentado por tres sujetos  del bajo fondo, los que lo molieron a golpes advirtiéndole que si continuaba insistiendo en esa relación, su vida estaría en juego. 

Las amenazas no solo lo incluían a él, sino que iban a perjudicar a la joven a quien podrían enviar a Londres, para terminar con ese amor que era imposible.

Luego de la golpiza, los amantes se vieron solo una última vez en el Pont Neuf (Puente Nuevo), donde se comprometieron a unirse nuevamente y escapar del asedio de la familia Arnault yéndose de ser necesario del país. Richard pensaba frente a las obras de arte, que estaba a solo pasos de cumplir sus sueños con Denise, con la que solo se comunicaba una vez por mes cuando él la llamaba y luego recién del segundo intento -como si fuera un codigo solo conocido por los dos-, ella atendía ya que se encontraba celosamente vigilada.

Guardo delicadamente tanto el lienzo en el tubo como la escultora en el precioso cofre, dedicándose a colocar las tablas tal como se encontraban en el piso y juntar la basura producida. No debía dejar rastro alguno, para evitar que su “amigo” descubriera que algo había sucedido en el lugar.

Finalizó prolijamente de dejar el piso tal como estaba y estaba en cuclillas levantando la poca basura que quedaba, cuando nuevamente escucho pasos en la escalera. 

Levantó rápidamente todas las cosas, dirigiéndose nuevamente al baño, sin darse cuenta que había dejado olvidado sobre la mesa, el cincel.

Nuevamente ruido de llaves; la puerta se abrió. Era Jean Claude.

Desde el mismo lugar Richard lo vio, como así también al cincel sobre la mesa. Trago saliva. Iba a ser descubierto; pero nadie ni siquiera Jean Claude lo podría detener. Tomó la cuchilla que llevaba con su mano derecha, observando los movimientos de su “amigo”.

Jean Claude, observó el cincel y supo que alguien más se encontraba en el lugar, por lo que sorpresivamente solo exclamó;

-¡Richard, qué haces tú aquí!-

Richard salió del baño, donde dejó el bolso con las obras de arte y todo lo demás, blandiendo la cuchilla.

Enfrentándose a Jean Claude; le dijo

-No es posible que no solo una, sino dos veces volvieras aquí cuando debías regresar mañana quizás cerca del mediodía. Sorprendido continuó – ¿Dime a qué se debe todo esto?

-Jean Claude (que llevaba un revólver Smith & Wesson Forum modelo 66-2; 357 Magnum en su espalda a la altura de la cintura, regalo de su padre para su seguridad) le contestó;

-¿Me has creido estupido Richard?- 

-¿Pensabas que todas tus preguntas sobre este lugar, además de como lo observabas todo cuando has entrado no me provocaría intriga alguna, en cuanto a sus razones?-

-Mira Jean Claude, contestó Richard. – Esto significa para mi y Denise un nuevo comienzo. No me fuerces a lastimarte; déjame ir en paz. No deseo pelear contigo-

-No, Richard de ninguna manera te irás, le contestó furioso. (Parecía ser otra persona a la que Richard conocía). Hasta tanto me digas que has hecho aquí y me des sus razones, no te irás y no me amenaces porque la pasaras muy mal-

-Bien Jean Claude; te diré lo que quieres saber pero me iré con lo que encontré, quieras o no.- Creyendo que Jean Claude, estaba desarmado dio un par de pasos hacia él, cuando un golpe certero en su cabeza lo desmayo- 

Jean Claude le había dado un culatazo en la cabeza con el arma que portaba. Desvanecido Richard; se dirigió al baño trayendo al atelier el bolso sacando del mismo el tubo de estaño como la hermosa caja. Antes de proceder a verificar de qué se trataba, ató de pies y manos a Richard dejándolo  amordazado.

Lo que Richard no sabía; era que lo que él suponía “del niño bien” de Jean Claude, no reflejaba para nada la realidad de ese muchacho de familia burguesa, la que era muy distinta. Activista en el “mayo francés del 68”, del que fue protagonista, era además un practicante activo y participante en torneos de deportes de contacto.

Jean Claude; ya sujetado Richard, tomó el tubo de estaño del que sacó el lienzo y lo desplegó sobre la mesa. Al verlo concienzudamente y en cada detalle, una sonrisa se desplegó en su rostro, Luego tomó la escultura de la caja de madera, y no se mostró sorprendido por la figura de manera alguna.  

Sabía que la obra de Rodin databa de fines del siglo XIX y estaba desaparecida desde hacía aproximadamente 60 años. “El hombre de las serpientes” había desaparecido luego de una subasta en 1914, tras la muerte de su primer propietario Antoni Roux.

No pasó demasiado tiempo para que Richard volviera en sí, abrió los ojos con un fuerte dolor de cabeza, viéndose inmovilizado por completo. Jean Claude lo miro y sonrio para luego decirle;

-Has resultado un terrible imbécil Richard. No se como obtuviste la información, para llegar a estos objetos pero debo decirte que el lienzo de Cezánne es nada más que una burda copia barata, por la que no obtendrías un mísero franco. Tampoco me ha sorprendido demasiado la escultura de Rodin, ya que conocía que ha sido incesantemente buscada desde hace décadas.-

-Y agregó; mira a pesar de todo tu engaño, me caes bien pero sabrás que siempre sospeche de ti, por la forma desenfadada de ver la vida y como observabas cada rincón cuando has estado aquí, como la noche en que creíste que estaba borracho como una cuba. Pero no te denunciaré a la policía de Vernon, así que te sacaré la mordaza si prometes no gritar, ya que sólo serías tú el único perjudicado, ¿entiendes?-

-Richard, asintió con su cabeza- Jean Claude se acercó y le quitó la mordaza y el trapo que le había puesto en la boca.

-Bien Richard; ahora deseo que me digas cómo obtuviste la información, ya que me interesa. También; lo que pensabas hacer con estas obras, sabiendo ahora lo que te he dicho en cuanto al Cezánne, que no es el original- le preguntó Jean Claude.

-Richard lleno de ira por su impotencia, trató de liberarse sin éxito y estalló en llanto, no tanto por la situación sino porque impotente veía como toda su apuesta y lo planeado, se había derrumbado como un castillo de naipes. Le dio a Jean Claude, detalles de su vida desconocidos por este, como asimismo la relación amorosa con Denise Arnault, por la que en realidad había arribado a Giverny. Su pretensión de una vida nueva, dejando atrás hasta ahí su miserable existencia.-

-Jean Claude escucho calladamente y sin interrupción alguna todo el relato, hasta que Richard finalizó.- Luego habló pausadamente y en voz baja;

-Eres tan idiota Richard, que ni siquiera aaveriguaste sobre mi. Creíste en todo lo que te dije. Y en realidad solo parte de ello, es verdad. Podrías haber sabido que era un habitué visitante de Giverny y siempre me he alojado aquí en el 81 rue Claude Monet y solo por las estúpidas presiones de mis padres para que alcance la fama y gloria de un artista, cuando solo me agrada vivir mi propia vida sin ataduras ni exigencias, por lo que no me interesan sus deseos y he terminado odiandolos por pretender utilizarme como su creación, ante la inmoral y declinante alta sociedad parisina. 

Y prosiguió; -únicamente mis intereses son mi prioridad. Y tú has tenido la mala suerte de cruzarte en mi camino. He venido siempre en los últimos años y fui yo quien encontró antes que tú, estas obras como también el que se ocupó de esconderlas donde las hallaste. De esto solo estaba enterada, luego de una noche apasionada y luego de beber varias botellas de champagne,  mi amada Colette. Me sorprende que tuvieras esta información. ¿Quien te la facilitó?-

-No puedo decírtelo…yo la pasaria mas que mal, Jean Claude-

-Mira Richard; la puedes pasar peor conmigo, si no hablas tendré que obligarte a hacerlo- ¿Entiendes lo que ello significa,no?

-No serías capaz de hacerlo Jean Claude; tu nombre, tus padres …todos quienes te conocen…no comprenderán el bochorno de ver en ti a una réplica del personaje del Dr. Jekyll y el señor Hyde-

-Sigue sorprendiendome tu idiotez Richard. Nadie se va a preocupar en no saber nada de tí; estás solo y llegaste aquí de la misma manera. A nadie le interesas. Así que te sugiero que hables y evítate un mal mayor.-

-No te dire la fuente, no voy a comprometer a nadie- 

Jean Claude se enfureció y volvió a poner el trapo en la boca y la cinta de embalar a Richard. Tras ello, fue a la mesa y tomó el cincel que había llevado Richard consigo. -Ahora por cada nueva negativa; perderás una a una de tus uñas.- le dijo.

-Richard no podía entender lo que estaba sucediendo. Era como estar enfrentando a una persona cruel y más que siniestra, que podía realizar cualquier locura, con tal de lograr su objetivo.- 

Jean Claude volvió a preguntarle – Dime, quien te dio la información?- 

Richard movió su cabeza, negativamente.

Jean Claude tomó la mano derecha de Richard, y le levantó la uña del pulgar sacando la misma el dedo limpiamente. Richard solo gimió por el dolor.

La preguntas y la escena se repitieron cinco veces; hasta que Richard agotado con sus manos bañadas en sangre, finalmente asintió moviendo su cabeza. Jean Claude, le susurro en el oído que se mantuviera tranquilo y le dijera lo que deseaba saber y no levantara la voz, recomendación ya reiterada. Procedió nuevamente a sacarle la cinta y el trapo de su boca. Y ya con una voz gutural, que parecía la de un impiadoso personaje, de los tantos que Richard conocía del bajo mundo parisino, volvió a preguntarle.-

-Richard, llorando y gimiendo por el dolor le dijo – Un hombre llamado Robert Durand quien como camarero, estuvo en una fiesta de la alta sociedad y escucho como una mujer le decía a otra que la acompañaba, de un tesoro escondido en Giverny señalándole los detalles-

-Jean Claude se puso aún más tenso (supuso que era Colette) ¿Como? ¿Tu novia Denise, cuál es su apellido?-

-Richard contestó; Arnault- 

-Sorprendido Jean Claude replicó -¿Cómo es posible? ¿Tu ladrón del bajo fondo con Denise Arnault, la rica heredera? ¡Explicamelo, no puedo entenderlo! vociferó.

-Richard le respondió- Por lo que tu me has dicho; tu rica novia Colette debe conocer a Denise, por los círculos sociales en que ambas acostumbran a moverse y solo supongo que se lo debe haber dicho en un descuido- Te lo juro, Jean Claude lo deduzco como la única manera, en que Durand lo podría saber. No te miento. Por favor, desátame. Te juro que no diré nada a nadie y me iré ahora mismo, de la manera que sea de este maldito pueblo.-

-No tienes una sola neurona en tu cabeza, Richard- 

-Eres el individuo perfecto que vengo buscando desde hace tiempo, para llevarme de una buena vez a la obra única en su tipo de Rodin. –

-Tengo contactos que me conseguirán compradores ávidos por esta magnífica obra, desaparecida desde hace décadas. ¿Y por tí, quien se va a preocupar si desapareces aquí o en París? ¡Absolutamente nadie! Entiendes, al mismo tiempo lo volvió a amordazar-

-Richard pretendió incorporarse del piso; pero Jean Claude fue más rápido y apoyando el cañón del revólver en un almohadón, para amortiguar el ruido utilizando el cojín como silenciador, le disparó dos veces en la cabeza. Richard, falleció instantáneamente. Antes de que la sangre corriera por el piso, Jean Claude puso un plástico y una estopa en los orificios por donde ingresaron las balas-

Su plan había resultado perfecto. Llegado el caso de que alguien denunciara por alguna razón algún delito, los ojos recaerían sobre la figura de Richard Bussay. 

Haría desaparecer el cuerpo rápidamente; ya que de madrugada el pueblo todo estaba dentro de sus casas. Él volvería a París en la fecha de regreso de cada año y estaría unos días con sus padres; hasta realizar la venta de la obra de Rodin y luego con Colette, les diría a sus padres que intentaría montar su propia galería de arte, y se irían a la ciudad de Zurich en Suiza.

Ato y cubrió el cuerpo, arrastrándolo por la escalera. Luego se detuvo y salio a la calle, para asegurarse de que no hubiera ningún movimiento -de lo que estaba seguro -que llamará la atención.

Como suponía la noche cerrada lo ayudaba; ya que la oscuridad y la niebla eran sus aliadas. Cargó el liviano cuerpo de Richard sobre sus hombros y marchó hacia el lugar elegido y casi inaccesible,que estaba situado a unos 200 metros del lugar. Ya la fosa estaba preparada y no hizo otra cosa, que tirar el cuerpo sin vida allí; para luego proceder a tapar y disimular con la exuberante vegetación el lugar. 

Sabía que luego debía detenidamente limpiar el atelier que habitaba, además de ir al alojamiento de Richard a sacar todas sus cosas, por si a la Sra. Amélie se le pudiera ocurrir volver al otro día. Daría a quien le preguntara, la misma respuesta. Luego; solo le quedaba aguardar los acontecimientos.-

Al otro día, si bien había dormido pocas horas, no se levantó tan tarde. Ya sabía cómo justificar su ausencia de la velada en la que lo aguardaban, ya que al automóvil de ida lo había hecho detenerse a unos 500 metros del lugar. Y emprendió el regreso a Giverny, con una de sus bicicletas que había escondido en el lugar. Por eso la demora en su segundo regreso, en el que sorprendió al torpe Richard.

Desayuno como todos los días y ya cambiado, se dirigió a la Casa Museo de Monet. Allí saludó amablemente a toda persona con la que se cruzó. El que al  verlo, se le acercó rápidamente fue el encargado, el Sr. Signoret quien luego de saludarlo, le preguntó si sabía algo de Richard, ya que no se había presentado a trabajar.

-Jean Claude, sin vacilar le contestó- Ayer me dijo que se marchaba a París ya que había tenido un grave accidente su padre. Raro que no le avisara. ¿Bueno…tampoco ante una noticia semejante hubiera tenido la posibilidad de haberle avisado, no?-

-Igual sucedió al día siguiente con la Sra. Amélie. Misma pregunta, idéntica respuesta. Con un cinismo particular, Jean Claude le preguntó a la Sra. si Richard tenía alguna deuda con ella por el alojamiento, recibiendo como respuesta que  no, que le había abonado por adelantado.-

-Casi a finales de agosto; Jean Claude se fue de Giverny y nunca volvió al pueblo.- Como lo había pensado concreto lo que había planeado y un tiempo después viajó junto a Colette, a instalarse en Zurich, donde abrió su propia galería de arte. Aún hoy; pasados sus 80 años administra junto a sus hijos el negocio familiar.

De Richard Bussay; como suponía Jean Claude , nadie se preocupó jamás por su paradero como tampoco realizó denuncia alguna por su desaparición.

Denise Arnault, creyó luego de pasar meses sin que Richard la llamara, que como siempre habría vuelto a delinquir y al bajo mundo parisino. A los dos años, en un arreglo previo de ambas familias, contrajo matrimonio con el hijo de un rico banquero. 

En Notimex en la ciudad de Paris; se difundió el día 27 de agosto del 2015 que “Una valiosa obra del escultor francés Auguste Rodin, desaparecida hace 101 años, reapareció y ha sido entregada por un coleccionista anónimo a un museo suizo, reportaron hoy aquí medios locales”. Se trata de una escultura en bronce creada por Rodin en el año 1887 titulada “El hombre de las serpientes” que había sido vendida en una subasta en 1914.

La pieza será exhibida el 17 de octubre del año próximo en el Museo Rodin de París, por primera vez desde 1914, en una exposición consagrada al célebre artista.La escultura acaba de ser entregada, gratuitamente, al museo cantonal de Bellas Artes de Lausana, Suiza, por un donante que ha pedido el anonimato, informaron las fuentes. En el museo suizo se encuentran tres de las obras más emblemáticas de Rodin, entre ellas El pensador.

FIN

Epílogo: Agradezco a quien se ha detenido en este sitio y ha tomado su tiempo para leer cada uno de los capítulos o bien alguno de ellos y abandonó su lectura, porque no le resultaba de su agrado. Doy gracias asimismo; a aquellos que han sabido comprender la interrupción de “Misterio en Giverny”, por razones ya comentadas. 

Como corolario; me tomé el atrevimiento de dar a conocer a través de algunas imágenes lo hermoso del pueblo de Giverny lugar que tuve el privilegio de conocer y la Casa Museo de Claude Monet, como algunas obras del afamado artista.

Mujer con sombrilla – Claude Monet

“Impresión, sol naciente” – Claude Monet

“Mujeres en el jardín” – Claude Monet

Imágenes: Gentileza Pinterest

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