La vida…

Con su brazo
en la barra
del bar del bajo
San Telmo,
no paraba
de beber,
murmurando
frases que nadie
entendía,
ni siquiera
el que lo atendía.

Solo se sentía
un sollozo
haciendole compañía
a aquello que decía,
se detuvo solo
cuando le dijeron
que no había
más tragos
por su estado.

Extrañeza nos dio
que nada dijo
saco de su bolsillo
dinero y pagó,
tambaleándose
de un lado a otro
hasta la calle llego,
ahí lo inesperado.

Se desmayo
en la vereda,
corrí me acerqué
el olor a alcohol
era insoportable.

Al hombre
de cabello entrecano
le puse
su propio saco
para apoyar la cabeza.


Me miro sonriendo
para decirme
“pibe” a pesar
de ya no serlo,
-no busques
un amor más joven,
porque
no solo
te rompera
el corazón,
tambien te
dejara seco
como una hoja
en otoño.-

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