UN TEMA POLÉMICO – PARTE I

¿TRABAJO O ESCLAVITUD?

Preámbulo: Parafraseando a nuestro estimado y popular escritor Alejandro Dolina, mi posición siempre ha sido coincidente con su famosa frase “ninguna mujer nace para ser puta”. Es un tema muy delicado para tratar aquí; ya que puede herir susceptibilidades como así también el dolor de toda madre, que ha perdido a su hija objeto de las aberraciones de la trata. 

Asimismo otras mujeres jóvenes de distintos países que con engaños, son exportadas a otros lugares del mundo, reteniendo sus pasaportes y en donde los proxenetas las prostituyen a su beneficio. 

Creo en lo personal; que una minoría de las mujeres que ejercen la prostitución, se pueden sentir satisfechas de la situación en que viven. Sin embargo, como bien comente al principio hay innumerables factores -desde el propio entorno familiar- hasta el psíquico de la mujer, que decide voluntariamente, jugar al juego que más le gusta, como para ser nombrada a futuro como la Señora de “…” suficiente para alcanzar tener una vida plena de lujos y más que acomodada. O bien pretender transformarse en una mujer independiente la que se supone autosuficiente para garantizarse su futuro. 

Ejemplos existen; pero no es este el espacio para mencionarlos. A pesar de llamar a un Congreso tanto a hombres como mujeres, con una heterogeneidad de profesionales y no profesionales, casi seguramente no llegaríamos a fijar una posición única e irrebatible, en cuanto  al trabajo más antiguo de la humanidad.

Cordiales saludos – Daniel Edgardo Capurro – andandotrastuencuentro.blog

Lo que dicen las feministas sobre la prostitución: un debate encendido

El enfrentamiento entre las posturas a favor o en contra del oficio más antiguo del mundo sigue candente dentro de la sociedad. Y no parece que vaya a remitir

“El trabajo sexcual” es la versión más extrema de la opresión violenta hacia las mujeres”.

Con estas contundentes palabras respondía Toni Van Pelt, la veterana presidenta de 72 años de la Organización Nacional de Mujeres estadounidense en un reciente debate político celebrado en Washington para decidir un proyecto de ley que tiene por objetivo despenalizar el trabajo sexual en la capital.

Pelt aseguró que, de hacerse definitivo dicho plan, “Washington se convertiría en el primer destino internacional de turismo sexual” y representaría “una amenaza para las mujeres y niñas”, según recoge ‘”The Daily Beast”. Esto recuerda mucho a las palabras pronunciadas por Carmen Calvo, vicepresidenta del reciente gobierno de coalición, durante una entrevista el año pasado en la que reiteraba la postura firme del PSOE en cuanto a la prostitución: “Que cada hombre que diga que la prostitución es una profesión, que apunte a su hija a una academia”, espetó.

Así, se volvía a abrir el eterno debate intrafeminista en el cual hay dos bandos enfrentados: el abolicionista (en el que se encuentra Calvo y su partido, entre otras muchas asociaciones y teóricos feministas) y el regulacionista, representado por varios colectivos que piden que el oficio más antiguo del mundo se legalice y se considere como una profesión más. 

Ocho de cada diez casos de trata de seres humanos tienen como fin la explotación sexual y el 90% de las víctimas son mujeres y niñas Antes de entrar en materia, merece la pena considerar una serie de datos: España es el país europeo con mayor demanda de sexo pagado y el tercero a nivel mundial, según Naciones Unidas.  

Esto nos coloca a nivel internacional en una posición bastante sensible en lo referente al tema, ya que casi el 40% de los varones españoles ha consumido este tipo de servicios. Se debe tener en cuenta no solo el gran volumen de negocio (alegal), sino que también nuestro país es uno de los principales destinos de tráfico de mujeres del mundo. 

Es por ello que este posicionamiento de la justicia española frente al tema de la prostitución, en cierto modo neutral, es beneficioso para este tipo de organizaciones criminales, ya que ni se persigue ni se acepta, lo que coloca al país en una situación muy comprometida.

Si hay algo en lo que coinciden ambos bandos es precisamente en esta idea. Ya en el preacuerdo firmado para formar gobierno, Unidas Podemos y PSOE prometieron “erradicar la trata de mujeres con fines de explotación sexual” y una Ley integral que incorporase “medidas de prevención y persecución” contra las redes de tráfico de mujeres y niñas “que son obligadas a ejercer la prostitución”, según recogía “Europa Press”.  

De algún modo, se tiende a asociar el crimen organizado con la prostitución. Y no es para menos: ocho de cada diez casos de trata de seres humanos tienen como fin la explotación sexual, según estos mismos datos de la ONU, y el 90% de las víctimas son mujeres y niñas.

Por lo tanto, es normal hacer esta asociación de ideas, pero ello no quiere decir que haya que generalizar que todas las prostitutas están subyugadas a bandas criminales o son obligadas a ejercer su trabajo.

¿Libertad individual o esclavismo?

Esta lucha entre regular o bien perseguir el trabajo sexual lleva muchísimos años dentro de la arena del feminismo.  

“Los delitos de lenocinio y explotación de la prostitución ajena son distintos e independientes de los de trata, pues castigan a los terceros que se benefician de la prostitución independientemente de las condiciones en que esa se ejerza, e incluyen casos en los que todos los participantes, de manera voluntaria, ejercen la prostitución y se benefician de ella”, explica la académica Claudia Torres, de la Universidad Autónoma de México (UAM) en un estudio sobre el tema. 

Las trabajadoras sexuales en muchas ocasiones son silenciadas o desmentidas de inmediato cuando sufren una violación En este sentido, uno de los puntos de divergencia más claros entre ambas visiones se da en 1992, cuando una famosa abogada anti-pornografía llamada Catherine MacKinnon afirmó en su libro “Prostitution and Civil Rights”:

“Las mujeres son prostituidas precisamente para ser degradadas y sometidas a un tratamiento cruel y brutal sin límites humanos; eso es lo que se intercambia cuando las mujeres son vendidas y compradas para tener sexo”, en declaraciones recogidas del excelente trabajo de Marta Llanos de la UAM. 

De este modo, equipara el oficio con una “violación repetida” o una “esclavitud sexual femenina”, planteando que una prostituta es legalmente una “no persona”.

Un asunto… ¿de clase?

A lo largo de los últimos años, se ha publicado una cantidad ingente de literatura que aborda esta problemática cuestión. 

Una de las más firmes representantes de este feminismo contrario a la abolición es Virginie Despentes, autora de la influyente ” Teoría King Kong”, quien ha vivido en sus propias carnes el oficio de trabajadora sexual y también ha sido víctima de una violación. 

Para ella, la prostitución no es tan diferente al resto de empleos, ya que hay otros ámbitos laborales en los que la violencia sexista está muy presente. 

Sobre todo en aquellos en los que nadie quiere y que, por ello, muchas mujeres inmigrantes se ven obligadas a aceptar, como vienen a ser los propios del terreno doméstico, de limpieza o en las zonas rurales.

Por ello, Despentes aquí hace una distinción de clase. Al igual que también existe la protitución de lujo, en la cual la mayoría de las trabajadoras son bien tratadas y están en mayor medida protegidas, también abundan ciertos empleos relegados a las clases más bajas sin ninguna connotación sexual de antemano en los que la violación es el plato de cada día. 

Pero también sucede al revés: a raíz del fenómeno del #MeToo del año pasado, hemos visto cómo muchas mujeres de las clases altas creativas con mucha posición social han declarado haber sido abusadas, por lo que bien cabría hacer una reflexión aquí. 

Las conductas sexistas y las violaciones sexuales pueden ocurrir en todas las esferas; quizás más en la de la prostitución por el riesgo que conlleva, pero el problema aquí no es la decisión individual de hacerse prostituta; sino también como siempre, el machismo que existe como telón de fondo.

Esto también nos lleva a pensar en la cantidad de víctimas sexuales que puede haber en la industria pornográfica, y a las que no se les presta la suficiente atención o son acusadas de mentirosas. 

Por ejemplo, Nikki Benz, una actriz de cine para adultos estadounidense que confesó haber sido violada en la filmación de una película por sus compañeros de rodaje. Al declararlo por Twitter, no recibió el más mínimo apoyo, ni de las instituciones ni de la opinión pública, y actualmente sus supuestos agresores siguen libres.

La división de la izquierda

De vuelta en España, actualmente existe una gran confrontación entre ambos bandos. Hay un sinfín de asociaciones que piden la abolición inmediata de la prostitución al “ir en contra de los derechos humanos” y “reproducir la jerarquía sexual patriarcal”. 

Y dentro de la izquierda, el conflicto es aún más grande. Uno de los hechos que más ejemplifica este desacuerdo ideológico y programático es el de la dimisión forzada de Concepción Pascual de su cargo de directora general de Trabajo. El desencadenante: haber firmado la inscripción en el registro del Sindicato de Organización de Trabajadoras Sexuales (Otras). Al parecer, Pascual firmó el documento sin tener en cuenta a su superior, la ministra Magdalena Valerio.

Algo parecido sucedió en Barcelona con el equipo de Ada Colau, formado por el PSC y Barcelona en Comú cuando la alcaldesa de la ciudad aprobó subvenciones a la asociación Aprosex (embrión de OTRAS), lo que no sentó nada bien al bloque abolicionista del Ayuntamiento.

Jaume Collboni, actual presidente de los socialistas de Barcelona, siempre se ha mantenido firme en su voluntad de abolir la profesión más antigua del mundo, considerándola como “la esclavitud del siglo XXI”. 

Por tanto, el enfrentamiento entre los dos bandos sigue recrudeciendo y parece que no vaya a terminar así como así. Mientras tanto, el campo de batalla sigue repleto de minas. Y en el medio, las víctimas, las de siempre, aquellas que no tienen altavoz y suplican por una vida digna.

ENTRE LOS 25 Y 35 AÑOS, EL SECTOR MAYORITARIO

‘Millennials’ y puteros: por qué los clientes de la prostitución son cada vez más jóvenes.

A pesar de la libertad sexual de esta generación y la existencia de ‘apps’ para ligar, cada vez más hombres jóvenes acuden a la prostitución. Usuarios y académicos nos cuentan sus razones.

Cuando apenas tenía 21 años, Marcos acudió por primera vez a un prostíbulo:

“Fue después de una noche de fiesta en la que estábamos celebrando el cumpleaños de un amigo. Fuimos todos a tomar una copa y bueno…”. Con estas palabras relata en conversación telefónica con El Confidencial la primera vez que el joven madrileño fue usuario de prostitución. “En ese momento me pareció algo hasta gracioso, fuimos, echamos unas risas, tomamos la última, algunos follamos y pa’ casa”, explica un segundo antes de pedir que su nombre real no aparezca en este reportaje. 

“Dos semanas después volví a un ‘puti’ y a partir de ahí más de una vez le he cogido el coche a mi padre para ir a Marconi”, un polígono industrial de la capital que se caracteriza por la fuerte presencia de prostitutas, “para ver qué se cocía”, relata con un tono que va decayendo a medida que pronuncia la frase. Dos años después de su primer contacto con la prostitución, el veinteañero reconoce ser asiduo consumidor de este oscuro negocio, que cada vez atrae a más jóvenes. 

Este es el mismo caso de Miguel, que también rehúsa aparecer con su nombre real y se inició de una manera parecida. En su caso fue tras una cena con su equipo de fútbol. 

A sus 23 años, el joven, parco en palabras y sin querer revelar su procedencia, dice que recurre a estos servicios porque es “fácil, rápido, te hacen lo que quieres, no es caro y no tienes complicaciones”. 

Aunque los datos son confusos por la situación legal de la prostitución, el putero ‘millennial’ existe, y acude tanto al burdel como a la calle. La percepción de un aumento del consumo de prostitución por parte de los más jóvenes ha sido señalado por la Policia Nacional, que lleva años alertando de la bajada escalonada de la edad de los consumidores de prostitución, además de sociólogos, los propios proxenetas o las asociaciones de asistencia a las víctimas de trata. 

La percepción del aumento de puteros jóvenes ha sido mostrada por la Policía, asociaciones de ayuda a víctimas de trata, sociólogos y proxenetas Los datos del foro sexual SexoMercado a los que ha tenido acceso este periódico muestran que, desde hace varios años, el segmento mayoritario de los usuarios que buscan anuncios de prostitución en su web son hombres de 25 a 35 años. 

Esto demuestra el interés de los varones jóvenes por los foros y anuncios relacionados con la prostitución, aunque las cifras no permitan saber si todos los que acceden a estas páginas acaban pagando por sexo. Por su parte, la presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp), Rocío Nieto, explica que llevan años alertando sobre el aumento del consumo de prostitución por parte de los jóvenes. 

Para la fundadora de esta ONG, que presta ayuda a mujeres que han sido explotadas sexualmente, “la causa principal es que los jóvenes lo están normalizando y eso es un peligro. Lo interpretan como una actividad completamente normal en la que lo pueden pasar bien, sin pensar qué hay detrás”.

Foto: Reuters. 

Del mismo modo, el ex proxeneta Miguel ‘el Músico’, que explotó a casi 2.000 mujeres y para el que la Fiscalía pidió 27 años de prisión (de los que cumplió tres) cuenta en el documental ‘El proxeneta. 

Paso corto, mala leche’ cómo los clientes cada vez son más jóvenes. El ‘film’ —que procede de la novela homónima sobre las mafias de la prostitución— tiene la firma de la cineasta y actriz Mabel Lozano, que tras haber investigado este mundo también da fe de esta bajada de la edad del consumo de prostitución. 

Pero la gran pregunta, con una introducción mucho más grande, es: teniendo en cuenta la libertad sexual de este tiempo, lo fácil que lo ponen las “apps” para ligar y el conocimiento que se debería tener sobre el oscuro negocio tras la prostitución…

¿Cómo es posible que cada vez más hombres jóvenes acudan a las meretrices?

El cliente consumidor

Hay muchas razones por las que España es un país de puteros, pero hay algunas que podrían ser intrínsecas a los más jóvenes. Águeda Gómez Suárez, profesora de sociología en la Universidad de Vigo y coautora del libro ‘El putero español’ (Catarata), desgrana para El Confidencial algunos de estos motivos.

“En primer lugar el problema es que se entiende la prostitución como cualquier otro bien de consumo. Se compra lo que se vende y algunos lo ven como una alternativa de ocio más, igual que ir al cine o a tomar unas cervezas”, asegura Gómez. Se trata del denominado ‘cliente consumidor’. 

En este grupo se enmarca la mayor parte de los clientes jóvenes: no son sexistas y son críticos con la herencia machista del pasado, pero comparten una ética hedonista de consumo. Intuyen que hay mujeres explotadas, pero prefieren no pensarlo, al igual que alguien que compra ropa que ha sido fabricada por niños. Para ellos, las putas son un servicio más.

La pornografía

El segundo gran problema, con el que coinciden la mayoría de los expertos consultados, es la pornografía. En gran medida estos vídeos están concebidos desde una perspectiva que no contempla el placer real de la mujer, sino que la cosifica. Al existir una ausencia de educación sexual real, los ‘millennials’ piensan que el sexo es eso que ven en páginas como ‘Pornhub’. 

El siguiente paso es recurrir a las prostitutas para satisfacer esas necesidades sexuales irreales. Las prácticas que se ven en el porno no pueden llevarlas a cabo con una igual, por lo que algunos jóvenes las llevan a un espacio prostitucional “El porno es una pequeña escuela de consumo de prostitución. 

Como las prácticas que se ven en estos vídeos, que vejan a las mujeres e invisibilizan su placer, no pueden llevarlas a cabo con una igual, algunos jóvenes las llevan a un espacio prostitucional.

Aquí sienten que al pagar pueden hacer lo que quieran”, relata la socióloga de la universidad gallega, que está a punto de sacar una nueva investigación sobre la percepción de la prostitución. 

“Además esta visión sexual está reforzada en los jóvenes porque cada vez el porno está más disponible. El acceso está masificado desde la infancia y la consecuencia puede ser que se vayan construyendo puteros”, añade.

En este sentido, Gómez señala que “a la generación que no tuvo tanto acceso a la pornografía no se le marcó así el imaginario sexual”. “Experimentábamos para crearlo, ya que existía una ausencia de educación sexual, pero a base de ensayo y error ibas construyendo tu sexualidad , pero ahora el primer contacto que tienen los niños es a través de la pornografía y modelan su imaginario sexual de una manera muy poco saludable y perversa”, recalca la socióloga aludiendo de nuevo a una de las posibilidades por las que los jóvenes acaban yendo con prostitutas. 

Por su parte, Roberto Sanza, psicólogo y sexólogo de la Fundación Sexpol, señala en la misma línea que “la adolescencia siempre ha sido una etapa bastante complicada en la que no existe una educación sexual o es muy mala. Esto se junta con el capitalismo más atroz y el machismo y hace que los adolescentes vuelvan a esas raíces tan casposas de como hombre puedo pagar”. 

En el caso concreto de la pornografía, Sanza señala que “muestra prácticas sexuales que se acaban normalizando”. “Pero claro, evidentemente con su pareja, sobre todo en la adolescencia donde hay muchas inseguridades y las relaciones son más complicadas, no se atreven a tener esa comunicación directa de probar cosas. 

Por lo que aplican a esa creencia rancia de tu mujer está para unas cosas y las putas para otras”,explica, y añade que pueden recurrir a meretrices simplemente para comprobar si ciertas actitudes les agradan o no.

El experto hace también hincapié en la existencia de “una camaradería mal entendida que hace que los jóvenes acaben en los clubs de alterne”. En este sentido, indica que en muchas ocasiones cuando van en grupo se vanaglorian de ello y lo comentan; pero en el caso de ir solos, lo esconden.

‘Millennials’ encerrados en casa

La juventud española de entre 15 y 29 años es cada vez más tecnológica y sale menos de fiesta, ya que un 74,6% de los jóvenes asegura que la actividad que más realiza en su tiempo libre es chatear o navegar por internet, frente a un 22,7% que apunta a salir por la noche, según un estudio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). 

Ante estos datos, cabría pensar que esta falta de socialización por parte de los jóvenes —que no dejan de tener interés en el sexo y que lo viven a través de la pornografía por tener tanto contacto con las pantallas— podría llevarles a consumir prostitución. 

Para la socióloga gallega esto “dependerá del hábitat”. En ciudades pequeñas es más frecuente que los chicos salgan a la calle y se relacionen, simplemente por la comodidad que da un pequeño lugar, pero “en una gran ciudad o las periferias de estas si que se podría dar”.

El primer contacto que tienen los niños con el sexo es a través del porno, modelando su imaginario sexual de una manera muy poco saludable.  

La directora de ‘El proxeneta’. Paso corto, mala leche’ cree que muchos chicos que han educado su sexualidad en la pornografía “no salen de sus zulos. Al no salir, no ligan y al final van a la solución fácil: ir a comprar mujeres”. Mabel Lozano, que ha trabajado para conocer las redes de trata de mujeres, hacen hincapié en la idea de que cada vez más no salen, “cada vez ven más porno, quieren mantener relaciones sexuales y mejor que sea pagando así la puedes agarrar fuerte de la cabeza o hasta insultarla, que es lo que has visto en el porno”.

Amplia oferta de los burdeles

Partiendo de la base de que sin puteros no habría prostitución, la oferta que realizan los proxenetas es un punto muy importante de la cadena para atraer a los jóvenes.

Las propias ofertas que realizan los clubes están orientadas a atraer a un público joven, según explica Lozano tras haber indagado en este mundo. “Viernes y domingos locos. Sábados sorteo de un polvo (chicas a elegir). Presentando esta tarjeta la segunda consumición gratis”, dice el texto de un ‘flyer’ de publicidad de un club de alterne.

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“De lunes a viernes están los demandantes habituales, hombres casados de mediana edad que el viernes dejan de ir porque van a sus casa ya que tienen a sus hijos, mujer y sus quehaceres. 

Pero los fines de semanas los proxenetas tienen la materia prima y los cubatas y ¿qué necesitan?: hombres. Y para ellos tienen que llegar a los más jóvenes, convirtiendo sus macroburdeles en macrodiscotecas”, cuenta la directora de cine.

“Y ya no solo es que vayan directamente al burdel, sino que pueden ir a armar bulla cuando se cierran las discotecas. Los chavales pueden ir un día a tomar la última a un puticlub y al final van un día y al otro”, relata. “Los proxenetas se lo están currando para que vayan los jóvenes y nadie se lo ha currado tanto”, concluye haciendo mención expresa a Miguel ‘el Músico’ con el que trabajó para su documental.  

En este sentido, la socióloga de la Universidad de Vigo coincide en que “hay una oferta enorme de prostitución y además se está haciendo para que los niños piensen que eso es bueno, que si van, van a ser los reyes y que es una alternativa de ocio más”. 

Para los expertos la solución para que los jóvenes no acudan a la prostitución pasa por una buena educación sexual. Contra una sociedad tan sexualmente polarizada, desde los que apoyan el pin parental hasta los que sacan a procesionar el coño insumiso, recalcan como muy importante hablar de la libertad sexual, de lo que es la pornografía y de los negocios oscuros que se ocultan tras la prostitución.

FUENTE: Alma, Corazón y Vida – Por Enrique Zamorano

4 comentarios sobre “UN TEMA POLÉMICO – PARTE I

    1. Lo repugnante de esto son los delitos que se cometen; como la trata y el sometimiento de las mujeres contra su voluntad. Muchas veces; con la complicidad de fiuncinarios que estan en el negocio, jugando a la “doble moral” asociados a las redes. Saludos,

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