Alerta ecologista: “El salmón está en peligro de extinción en España”

Los grupos ecologistas han vuelto a lanzar la voz de alarma: “El salmón atlántico está en peligro de extinción en España”. Esgrimen en defensa de ese argumento los resultados de la temporada de pesca del salmón, que se cerró en julio.

En Asturias, principal reducto del salmón en la península, se capturaron este año 526 ejemplares. Son 230 menos que en 2020, y una cifra que se queda lejísimos del máximo histórico, los 6.893 salmones que se capturaron en 1969. Estos números, según los conservacionistas denotan “un grave problema de futuro”. Una aseveración que no comparten los pescadores.

Los conservacionistas lo habían advertido justo antes del inicio de la temporada de pesca, en abril: “El salmón está condenado a desaparecer en los ríos asturianos”, donde se captura cerca del 90% de todos los ejemplares que se echan a tierra en España. Ahora, aseguran que los datos de capturas han venido a darles la razón: “Casi no quedan salmones”.

“A pesar de nuestra denuncias, se está acabando con los pocos peces que llegan a los ríos”, clama la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, que acusa al Gobierno del Principado de seguir dando “facilidades a los pescadores” para que acaben con los últimos salmones y las últimas truchas, “a pesar del declive que sufren ambas especies”.

Según la Coordinadora, las poblaciones de trucha y salmón, “tras décadas de explotación masiva”, continúan “en marcada disminución y en peligro de desaparición en muchas cuencas”.

Dos pescadores intentan echar a tierra un salmón en el río Cares. Foto: Ramón Díaz

El colectivo ha señalado directamente a la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial del Principado como principal responsable de esta situación.

El departamento que encabeza Alejandro Calvo “volvió a ceder este año ante los pescadores, renunciando a las pocas limitaciones que recogía en su propuesta inicial para el ejercicio de la pesca en aguas continentales”.

Los ecologistas reclaman medidas más exigentes

Esas limitaciones consistían en la reducción de cuatro a tres los salmones pescados por temporada y pescador, y la reducción de seis a tres las truchas y reos pescados por pescador y día. Pero fueron descartadas a última hora y se permitió a los pescadores “continuar como sino pasara nada en los ríos”.

Por eso la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies ha vuelto a reclamar para la próxima campaña de pesca medidas más exigentes que reduzcan “el impacto que tienen los miles de pescadores en las poblaciones de estas especies”.

“El continuo declive de las poblaciones de salmón atlántico en nuestros ríos hace que la especie esté en claro peligro de extinción, lo que nos debería llevar a aplicar firmes principios de precaución en el manejo y gestión de la especie”, apunta la asociación.

Frente a la extracción y muerte de ejemplares, la Coordinadora propone la pesca sin muerte (captura y suelta) como “único método de pesca durante toda la temporada y en todos los ríos en los que se autorice la pesca del salmón”.

“También pedimos que se suspendan de forma inmediata las repoblaciones. No están avaladas por estudios científicos y suponen un problema añadido a la biodiversidad de los ríos al reducir la variabilidad genética de las especies repobladas, aspecto este bien contrastado en la bibliografía científica”, indica la Coordinadora.

Ejemplar de salmón atlántico. Foto: skretting.com

“Si no se toman medidas valientes y radicales tanto a corto plazo como a futuro, se está poniendo en peligro inminente de desaparición a especies tan emblemáticas como el salmón”, alerta.

Situación dramática en la cuenca del Esva

Añade que si no se revierte la actual situación, “a no mucho tardar una parte muy importante de la diversidad biológica de los ríos asturianos acabará desapareciendo. Los ríos son patrimonio de toda la sociedad, no sólo de los pescadores”, concluye.

Por cuencas, las capturas fueron: 300 en el Nalón-Narcea, 125 en el Sella-Piloña, 50 en el Deva-Cares, 50 en el Eo y 1 en el Esva. La situación de esta última cuenca, en la que se llegaron a pescar 805 salmones en 1986, es dramática.

El salmón ha desaparecido además de la cuenca del Navia, en la que se llegaron a echar a tierra 1.169 salmones en 1956. En las demás comunidades del Cantábrico la situación es aún peor. Las capturas se sitúan en menos de una veintena en Navarra y en poco más de treinta en Galicia.

Los pescadores culpabilizan a los cormoranes

Pero, además de los ecologistas, hay otros sectores implicados en el río. La mayoría de los pescadores discrepa radicalmente de las tesis de la Coordinadora. Aseguran que ellos son los primeros interesados en proteger al salmón, y culpan a los cormoranes de la disminución de la población del denominado “rey del río”.

Destacan que influyen también los “ciclos migratorios”, que han provocado históricamente años con escasas capturas. Ponen como ejemplos los 586 salmones capturados en 1997, los 356 de 2009 y los 250 de 2010 (aunque este último año solo estuvo permitido pescar un mes y medio).

Un pescador en en el río Nalón (Asturias). Foto: Fernando Rodríguez / La Nueva España

No obstante, es la primera vez desde 1949, cuando comenzaron los registros de capturas de salmones, que se cumulan cinco años consecutivos con menos de 900 capturas en Asturias. Los pescadores señalan asimismo el “enorme impacto” que está teniendo sobre la especie la pesca en el mar.

Al contrario que la Coordinadora, defienden la conveniencia de las repoblaciones para enfrentarse a la caída del estocaje de peces en los últimos años. Y rechazan mayoritariamente la pesca sin muerte, al considerar que no tiene apenas seguidores y que no pasa de ser “una veda encubierta”.

Los empresarios denuncian el abandono de los ríos

Otro sector implicado es el de los empresarios con negocios relacionados o que dependen de la pesca y del turismo de pesca. Algunos emprendedores han criticado con dureza a la Administración por el “abandono” que sufren los ríos salmoneros, que han sido durante decenios “una gran fuente de riqueza” para Asturias y un auténtico “motor económico” en zonas como el oriente y el occidente del Principado. “Recuperar el turismo de pesca sería ideal”, subrayan.

La delicada situación del salmón atlántico ya había sido advertida por el biólogo de la Universidad de Oviedo David Álvarez, quien publicó en 2011 un estudio que concluyó que la especie estaba ya entonces en peligro de extinción.

El experto advertía de que si se tratara de otra especie ya se habría catalogado como en peligro de extinción. Y añadía que la gran tradición salmonera en Asturias, unida a los seis millones de euros que generaba entonces anualmente, condicionaban el nivel de protección.

El estudio concluía asimismo, en sintonía con lo que ahora defiende la Coordinadora, que las repoblaciones de alevines de salmón atlántico habían sido “un fracaso” y no sirvieron para recuperar las poblaciones de la especie. Su consejo era que se aplicara una “veda total” en los ríos asturianos para posibilitar la recuperación de la especie.

Lejos de atender esas recomendaciones, el Gobierno del Principado optó aquel año por todo lo contrario: retiró la mayoría de las restricciones y permitió pescar salmones durante cuatro meses. Este año la temporada duró tres meses.

FUENTE: Verde y Azul – Ramón Díaz

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