Recorremos…

Recorres
mi desfachatada
desnudez,
con la agudeza
de una experiencia
que me aturde
y enciende.

Me sometes
a tus caprichos,
algunos de ellos
se acercan ya
al delito sexual.

Pero te dejo
ser y hacer,
ya vendrá
mi momento
como así
siempre
me lo pides.

Una vuelta
de campana,
comienza mi juego
ese que se
te produce
sutiles temblores
al inicio,
hasta convertir
a tu cuerpo
en una hoguera,
que sólo desea
atizar el fuego.

Que maravilloso
es tenernos,
así sin distancias
como una forma
eterna de presente,
no extrañandonos
jamás…

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