No le mientas a tu perro

Los perros saben cuándo mientes y cuándo estás siendo sincero.

Tu perro, ese que te sigue a todas partes y se sienta a mirarte fijamente sabe más de ti de lo que piensas gracias a no quitarte el ojo de encima. En una de esas veces que te está mirando, le has hablado y te ha ladrado en el tono exacto que requería la respuesta. 

Entonces, has pensado en lo mucho que saben los perros, pese a ser perros, pero tal vez no sean ellos sino los humanos los que sabemos muy poco. Los canes saben del arte del trato desde la intuición y la observación, de eso no hay duda, pero desconocemos cuánto son capaces de llegar a conocer no solo a otros perros sino a otros animales como los seres humanos. 

Un nuevo estudio dirigido por Lucrezia Lonardo y otros investigadores de la Universidad de Viena titulado ‘Los perros siguen las sugerencias engañosas humanas más a menudo cuando el informante tiene una creencia falsa’ ahora podemos saber que los perros pueden leer situaciones en las que los humanos mienten.

En la revista científica ‘New Scientist’, Christa Lesté-Lasserre ha desgranado las conclusiones de la investigación de Lonardo en artículo que lleva por título una idea más específica, para que tengas claro que tu perro, precisamente por ser perro, sabe muchísimo: ‘Los perros te ignorarán si saben que estás mintiendo, a diferencia de los niños pequeños’. Según recoge Lesté-Lasserre, los investigadores llevaron a cabo tres experimentos basados en un cambio de ubicación pre registrada.

Confiar en la verdad humana

Un total de 260 perros participaron y demostraron que saben distinguir entre la verdad humana y la mentira. 

Utilizando comida, los canes tenían que elegir entre una u otra, pero para ello fueron previamente entrenados. No, no para que eligieran, sino para llegar a encontrar la comida, que los investigadores colocaron escondida tras varios cuencos. 

De esta forma, los perros iban hacia ella siguiendo los consejos que les transmitía un humano desconocido. Los perros sabían que el comunicador veía lo que ocurría cuando estaba presente así como que no lo hacía cuando no estaba Durante la primera fase, la fase de familiarización, el comunicador tocó uno de los recipientes en el que se encontraba la comida, miró al perro y dijo: “mira, esto es bueno, esto es muy bueno”, y así los perros llegaron a confiar en esa supuesta verdad. 

Más tarde, en la segunda fase, los perros vieron cómo otra persona cambiaba los cuencos de comida. Primero, mientras el comunicador estaba presente viendo también el cambio, y después sin que él estuviera presenciando. La clave es que uno de los tazones estaba vacío, y los perros sabían que el comunicador veía lo que ocurría cuando estaba presente así como que no lo hacía cuando no estaba. De manera que cuando después les decía dónde estaba la comida, solo había dos opciones: o estaba diciendo la verdad o estaba mintiendo.

Un paso para mejorar como amigos de los canes

“De media, los perros eligieron el cuenco sugerido significativamente más a menudo en el grupo de creencias falsas que en el grupo de creencias verdaderas y, por lo tanto, eran sensibles a la manipulación experimental”, concluyeron los investigadores. 

Esto quiere decir que alrededor del 66% de los perros confiaron en la honestidad de la persona que le instaba a acercarse a un cuenco concreto y que no había estado presente cuando movían la comida. Solo alrededor del 50% de los canes siguieron los consejos engañosos de los comunicadores que mentían porque sabían que la comida no estaba en el recipiente original. 

Lo que recoge el gesto de aquellos perros es que no solo saben reconocer la verdad de la mentira, sino que perciben la honestidad de las personas. Cada nuevo hallazgo sobre la cognición de nuestros mejores amigos es una mejora en esta relación de amistad que, sin duda, depende más de nosotros que de ellos.

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HAN ANALIZADO A 375 PERROS

Un estudio ayuda a comprender qué parte de su comportamiento se puede entrenar y cuál está más relacionado con la genética

Pocas personas pueden resistirse al encanto de un cachorro: son juguetones, cariñosos y entrañables. Verlos dormir o disfrutar de sus primeros meses de vida es un lujo y, aunque se hacen grandes muy pronto, es una de las etapas más bonitas para todos aquellos amantes de los perros. 

Lo que no todo el mundo sabe es que estos animales tan adorables nacen preparados para comunicarse con los humanos. Lo ha descubierto Emily Bray, investigadora del Centro de Cognición Canina de la Escuela de Antropología de la Universidad de Arizona: “Los cachorros mirarán y devolverán la mirada social de una persona y utilizarán con éxito la información proporcionada por esa persona en un contexto social desde una edad muy temprana, todo antes de cualquier experiencia extensa con personas”.

Emily Bray se unió a la ONG Canine Companions para estudiar el desarrollo de perros guía. 

Este tipo de perros de servicio es muy interesante, ya que suelen ser animales con pedigrí que se remontan a varias generaciones. Además, al entrenarse de manera parecida, permite a los investigadores poder determinar qué parte de su comportamiento se debe a la genética y cuál tiene más que ver con el entorno en el que vive o el entrenamiento al que se le somete.

Resultados inesperados

En la investigación, publicada en la revista Current Biology,  participaron 375 cachorros de unas 8 semanas de edad. Todos eran Labradores, Golden retriever o una mezcla de ambos. Llevaron a cabo varias pruebas sociocognitivas ante las que respondieron de forma “muy hábil”. 

El 70 por ciento de ellos era capaz de seguir una mano humana y entender que depositaban una golosina en un determinado lugar, una cifra mucho más alta que si lo hicieran por casualidad.

El entorno también genera conocimiento (Real Sociedad Canina de España)

El entorno también genera conocimiento (Real Sociedad Canina de España). No solo eso: muchos de los cachorros participantes eran capaces de seguir un gesto o una mirada de los investigadores sin que hubiera un entrenamiento previo. 

Según Emily Brey, es una ecuación que podemos calcular porque conocemos el desempeño en el comportamiento y sabemos cómo de relacionados están todos los cachorros entre sí, porque tenemos sus pedigríes. 

Esta es la primera prueba directa que demuestra que existe una base genética. Otro de los aspectos que llamaba la atención de los investigadores es cómo interactúan por primera vez con los humanos. La respuesta está en la entonación que las personas usamos con los animales y que es similar a la que utilizamos con bebés recién nacidos. 

Hablamos más despacio, pronunciando de forma exagerada y con un tono de voz más alto. Cuanto más aguda sea la voz que les habla, más fácil será que las mascotas interactúen Anteriormente, se sabía que ese tipo de lenguaje ayuda al desarrollo del habla en los bebés. Pero, ahora, han demostrado que los cachorros también lo hacen: cuanto más aguda sea la voz que les habla, más fácil será que las mascotas interactúen con sus dueños. 

Todas estas pruebas pueden ayudar a saber qué perros son mejores para trabajar como animales de servicio. 

Además, Emily Brey ha explicado a la CNN que “el rendimiento de los perros mejoró a medida que envejecen en casi todas las pruebas, pero especialmente en cosas como el control de impulsos y las señales sociales. Pueden hacerlo cuando son jóvenes, pero pueden hacerlo aún mejor cuando son adultos”.

Imagen: Gentileza de El Confidencial

FUENTE: El Confidencial – Alma,Corazón y Vida- Animales – Canes –

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