Fuimos felices…

Sí lo sé,
fui cobarde
al no decirte
que me iba,
la vida contigo
era una telaraña
tóxica de
desacuerdos,
enojos pueriles
hasta vanidades,
pretendíamos
competir sobre
quien tenía
la razón,
hasta en
el más pequeño
velado y estúpido
motivo cual fuera.

Cuando echaste
un velo
de sombra,
enterandome
del engaño,
al recibir
un llamado
de un
desconocido,
atendiendo
tu teléfono
cuando te
bañabas,
el que
pregunto
por ti,
por un momento
ambos
quedamos
perplejos.

Pero supe
que por
los cruces
de cada día,
lo nuestro
se había ido
transformando
en dos almas
en pena
ya sin rumbo.

No dude mas,
incapaces ambos
ya de amarnos,
solo actuábamos
en público
por apariencias,
la esencia
se había
difuminado
hace tiempo,
tome mis cosas
subí al auto,
sin dejarte
una nota
o esperarte.

¿Para qué?
¿Justificarte?
¿Excusarte?
La verdad
es preferible,
a mentirse
toda una vida,
guardemos
aquellos lejanos
momentos
en que fuimos
o creímos
ser felices.

Imagen de portada: Gentileza Pinterest

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