Especie en extinción: descubrieron una pareja de águilas coronadas y proponen acciones para su conservación.

Es un ave que está en la categoría internacional de peligro de extinción. Hay registros de esta especie en el centro-norte santafesino de la República Argentina.

El Águila Coronada o Águila del Chaco es una de las aves rapaces de mayor tamaño que se pueden observar en nuestro país y en la región. Actualmente se encuentra en un grave estado de conservación por eso se realizan distintas acciones para poner freno a los factores de mortalidad que afectan a las águilas.

El Águila Coronada, de nombre científico Buteogallus coronatus, es una de las aves rapaces más amenazadas de Sudamérica con una población global estimada en menos de mil individuos. Su baja productividad natural, dado que sólo pone un huevo por intento de reproducción, la pérdida de hábitat y diversos factores antrópicos la ubican cada vez más al borde la extinción.

En la región centro-norte de la provincia hay registros de esta ave como en Santurce, Elisa, La Lucila, Tostado, Las Avispas y el pasado fin de semana descubrieron una pareja de Águilas Coronadas entre las localidades de San Cristóbal y Arrufó.

En busca de su conservación y protección hay organismos que se dedican a esto como el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA). Su trabajo junto a estudiantes, investigadores y voluntarios permitieron conocer más sobre una especie que era casi desconocida y las principales amenazas a su población.

 

Para conocer más sobre este tema, este medio entrevistó a Pablo Capovilla, quien es naturalista, colaborador del Museo de Ciencias Naturales del departamento San Cristóbal, editor de la revista El Piojito Silbón y se dedica a la protección de las aves y de su hábitat.

Foto: Gentileza El Litoral

Pablo junto a Diego Gallego, un investigador de Conicet que trabaja en la conservación del Águila Coronada, estuvieron en las últimas semanas recorriendo el departamento, brindando charlas en las escuelas y aportando información para que la mayor cantidad de personas posibles puedan colaborar para que no se extinga esta especie.

“Es un ave que está en la categoría internacional de peligro de extinción, principalmente, por la pérdida de hábitat. Es un águila muy grande que vive en nuestro país y en algunos países limítrofes, pero en especial en los departamentos San Cristóbal, Las Colonias y 9 de Julio hay registro de esta especie. En Las Colonias quedará un 5 al 10% del bosque nativo y en San Cristóbal se redujo mucho en los últimos años, se estima que en los años ‘90 ya se había disminuido un 30 al 35% el bosque nativo en la provincia.

Tal como lo explicó Capovilla, esta es una especie sumamente importante para el equilibrio de la fauna y los ecosistemas porque es un depredador que se encuentra en lo más alto de la cadena alimenticia, ya que se alimenta principalmente de víboras y serpientes, también de peludo, tatú y en menor medida de zorrinos y peces.

Acerca de las principales características, el especialista indicó que “este ave rapaz, cuando está posada, tiene alrededor de unos 80 centímetros de alto, tiene de envergadura, es decir, la medida de la punta de un ala a la punta de la otra de 1,80 a 1,90 metros y se puede detectar a campo fácilmente por su tamaño y coloración. Los adultos son totalmente grises con un copetito, una corona que son un grupo de 4 o 5 plumas que forman detrás de la cabeza, esa es una característica clave”.

Las investigaciones realizadas demuestran que sus principales amenazas son la persecución directa, como la caza por parte del hombre, la electrocución en tendidos eléctricos y el ahogamiento en tanques o reservorios de agua. Estos factores, sumados a la pérdida del hábitat, son las principales causas de mortalidad para el águila.

“Hay alguna creencia de que el ave puede llegar a comer las ovejas o las gallinas, pero nada se pudo comprobar y muchas veces se quiere tener un trofeo de caza. Por eso se hace un trabajo de concientización y se charla en las escuelas, con los productores y se pide colaboración si las ven que avisen. La semana pasada, camino a una escuela de Ceres, nos encontramos con una pareja de estas águilas en la ruta y la pudimos fotografiar. Fue toda una sorpresa”, expresó Pablo Capovilla sobre la sorpresa que se llevaron mientras se dedicaban a la conservación de las aves.

Para ellos, encontrarse una pareja de Águilas Coronadas fue majestuoso, un premio al trabajo que llevan adelante en toda la región y un símbolo de esperanza. Al verlas se entiende el significado que estas aves tienen y la importancia de que sean cuidadosamente protegidas como también sucede con el Cardenal Amarillo.

 

“Muchas publicaciones científicas hablan de que esta es una zona prioritaria para la conservación del águila, si podemos protegerla lo máximo posible y encontrar sus nidos puede ser que ayude mucho a que se salve de la extinción. El Águila Coronada tiene que ser un símbolo que nos invite a repensar nuestra relación con el medio ambiente, a colaborar con científicos y personas que están trabajando. Con mi pareja, María, tenemos un emprendimiento que es la revista El Piojito Silbón, en donde le dedicamos un espacio a todos los proyectos de investigación y a afianzar los conocimientos de todas estas problemáticas que tienen las especies en peligro de extinción. Es importante conocer y volver a esa relación tan linda que se tenía con la naturaleza y mejorarla”, concluyó.

Imagen de portada: Gentileza de El Litoral

FUENTE:  El Litoral – Por Noeli Rojas

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