Déjame hacer…

Adonde tu vayas
yo iré tal
cual tu esclavo
buscando
ese oro bruñido
de sol
en tus cabellos,
esos
labios carmesí
de ensueño,
esa cintura
que de
tan pequeña,
rodeo con cuidado
extremo
para no dañarte.

Es luciente y rosado
tu gentil cuello,
que me debo
detener
para no besarte
fieramente,
de tanto
que me excitas,
la pasión
llega a mi,
con solo tenerte
en mis brazos.

Ven aquí, pequeña
eres tan frágil
cuál porcelana
a la que
se debe considerar
casi intocable,
regalo místico
y angelical
a la vez,
que me
ha sido dado.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest –

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